Vientos de cambio

Las políticas de extrema derecha pierden fuerza ante nuevas protestas y elecciones

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Hasta hace un mes había un clima global de posicionamiento de las medidas de extrema derecha, que restringen las políticas de igualdad y pluralidad que se forjaron entre el fin de la II Guerra Mundial y los años noventa del siglo pasado.

La ganancia de la extrema derecha en las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt (Alemania) a inicios de septiembre parecía confirmar que Occidente caminaba con paso firme hacia la concreción práctica de esa ideología que reemplazó la división entre capitalistas y asalariados por la de “productores” y “parásitos”, como afirma el filósofo Michel Feher.

La primera reacción contra la reducción de políticas públicas incluyentes provino de los estudiantes de París –a cuyas protestas se unieron otros sectores sociales y se replicaron en otras ciudades de Europa– con reclamos educativos, socioeconómicos y laborales.

Luego, varias elecciones han cambiado el panorama político mundial. El 25 de octubre la Lista Estudiantil de Serbia ganó 140 de los 250 escaños de la Asamblea. El movimiento, integrado por académicos, figuras públicas y estudiantes, nació como una crítica a la corrupción del régimen que había permanecido 14 años en el poder.

Ese mismo día, Luis Inacio ‘Lula’ da Silva revirtió los resultados de la primera vuelta y ganó la presidencia de Brasil, con cuatro millones y medio de votos arriba de su oponente, Flavio Bolsonaro, a quien ganó con propia estrategia: la influencia de figuras públicas en las redes sociales.

Dos días después se sucedieron las parlamentarias en Israel, donde el ningún bloque logró mayoría, la coalición de partidos que apoya al actual gobernante, Benjamín Netanyahu, obtuvo 53 escaños (15 menos de los que tenía), la oposición 48 y los partidos árabes 19, todos deberán negociar la conformación de un nuevo gobierno.

Este martes, en las elecciones de medio término de los Estados Unidos, donde se eligen diputados a la Cámara de Representantes, la tercera parte del Senado, gobernadores de varios estados y algunos cargos públicos locales, no solo que los demócratas lograron un resultado favorable, sino que en diversos cargos ganaron representantes de las llamadas ‘minorías’.

Los cambios son múltiples y en distintas regiones del planeta, lo que invita a pensar que no existe una conformidad generalizada con las políticas que concentran el dinero y el poder en un reducido número de manos, aunque sus representantes sí tienen mayor habilidad y recursos para proyectar sus triunfos como irreversibles en la televisión y las redes sociales.