A tostar granizo

El asambleísta Francisco Jiménez no es una vecina chismosa ni un ingenuo que dijo más que supo; fue encargado de soltar un globo de ensayo para ver las reacciones que provocaba. Jiménez destapó la caja de los truenos. Los aliados CREO-PSC ya lograron un imposible: ganar las elecciones; ahora quieren otro imposible, hacer mayoría en una asamblea de oposición, con el peor enemigo que tienen en la legislatura.

La lógica y la aritmética conducirían a una alianza entre correístas y Pachakutik que suman 75 votos, les faltaría 1 para repartirse la presidencia, la vicepresidencia, las comisiones legislativas y para maniatar al Ejecutivo. Eso dejaría al gobierno políticamente inválido cuando tiene compromisos y necesidades de reformas que deben pasar por la Asamblea Nacional. Los de CREO-PSC no alcanzarían la mayoría que necesitan ni juntando a todos los demás, a Pachakutik, a los esquivos de Izquierda Democrática que ya están bajo el poncho y a los 13 sueltos de 10 partidos diferentes que pondrían precio de oro a sus votos.

Solo hay tres caminos para resolver el problema. Los tres tan difíciles como tostar granizo, aunque Andrés F. Córdova dejó dicho que en política era posible. El primer camino es pactar con el enemigo más numeroso y más peligroso, el correísmo. Tiene la ventaja de que depende de una sola persona, se sabe cuál es el precio y parecería factible construir la justificación. La persona es Rafael Correa, el precio es el indulto y la justificación es la gobernabilidad y la paz social. Esto es lo que salió a decir Jiménez.

El segundo sería pactar con Pachakutik ofreciéndole el oro y el moro, pero, no sabrían ni con quién hablar porque si hablan con los revoltosos, resentirían los pacíficos y nunca podrían garantizar la lealtad a los acuerdos. Necesitarían conquistar a los sinuosos de Izquierda Democrática y todavía les faltaría un huérfano de oro.

El tercer camino sería convocar a una consulta popular antes de que el nuevo gobierno pierda más apoyo porque ya empezó a perderlo desde que salió Jiménez con su chisme de vecina deslenguada. Una consulta de alcance extensivo para proponer, por ejemplo, la reducción del número de asambleístas y la bicameralidad y alguna reforma que hagan de vaca madrina. La ventaja es que al electorado le sonaría como música celestial castigar a los asambleístas y que el Ejecutivo ganaría cualquier nueva elección. La alternativa podría ser repetir la astuta estrategia de Correa convocando a elecciones de una Asamblea Constituyente para cambiar todo lo que pueda, si llega a tener mayoría. La dificultad está en que la Asamblea podría impedir hasta los malos pensamientos del Ejecutivo.

Tal vez el nuevo gobierno quiso tostar granizo, confiando en la palabra de Andrés Córdova y visto que los demás caminos parecen más difíciles. Solo habría un pequeño problema: la traición a su palabra, a la justicia y a la democracia.