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El auge de las redes sociales ha transformado profundamente distintos aspectos de nuestra vida diaria, incluido el ámbito judicial. Estas plataformas, caracterizadas por su comunicación horizontal y multidimensional, ahora poseen un peso significativo en cómo se perciben los procesos judiciales y, en ciertos casos, en cómo se desarrollan.
Milton Velásquez Díaz, Juez de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Nacional, participó en el IV Congreso de Derecho Procesal del Instituto Ecuatoriano de Derecho Procesal realizado en Quito, los días 6, 7 y 8 de mayo de 2025, organizado en conjunto con la Universidad de las Américas, presentó su ponencia titulada: “Desafíos de la independencia judicial y redes sociales”. https://iedp.org.ec/
En su ponencia reflexionó respecto de la neutralidad de los Jueces que están siendo desafiados de formas inéditas, ya que “las opiniones sobre los casos legales se amplifican de manera exponencial en las redes sociales”. Este fenómeno plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la libertad de expresión y la necesidad de proteger los procesos judiciales de influencias externas.
En el pasado, los medios de comunicación tradicionales como la prensa escrita, la radio y la televisión actuaban como intermediarios entre los procesos judiciales y la ciudadanía. Estos canales establecían jerarquías claras sobre quiénes eran los formadores de opinión, y las audiencias consumían esa información estructurada.
Sin embargo, las redes sociales han eliminado estas jerarquías, permitiendo que cualquier usuario con acceso a internet pueda influir directamente en la opinión pública. Velásquez explica que “las redes sociales han democratizado la voz de la ciudadanía, pero también han creado un entorno caótico donde las opiniones no siempre se basan en hechos comprobables”.
El Juez explicó que las redes sociales, al no tener las jerarquías de los medios de comunicación tradicionales, permiten una difusión exponencial de opiniones, lo que puede influir en la percepción pública de los juicios y, potencialmente, en la imparcialidad de los jueces. “Las redes sociales han cambiado completamente las dinámicas de consumo y difusión de información. Ahora cualquier persona puede emitir juicios que se vuelven virales, generando presiones sobre los operadores judiciales“, afirmó Velásquez Díaz.
Esta nueva dinámica afecta especialmente a los casos con alta relevancia social, como los relacionados con temas políticos, penales o de género. En estos contextos, las conversaciones en redes pueden convertirse en una especie de “tribunal paralelo“, donde se emiten juicios públicos antes, durante e incluso después de los procedimientos legales. “Los jueces están sometidos a un escrutinio constante, no solo por la prensa tradicional, sino también por ciudadanos comunes que comentan y viralizan información sobre los casos”, añadió Velásquez.
Imaginemos un caso penal mediático: en el pasado, las opiniones públicas sobre el juicio podían estar moderadas por editoriales de medios tradicionales, quienes verificaban la información antes de su publicación. Hoy en día, un hilo en la red X (Twitter) o un video viral en TikTok pueden influir tanto o más que un artículo de periódico. Esto genera presiones indebidas sobre los jueces, que deben tomar decisiones basadas únicamente en la evidencia presentada en el tribunal, pero que ahora enfrentan la expectativa de justificar sus resoluciones ante una audiencia diversa y frecuentemente emocional. “La imparcialidad del juez puede verse comprometida cuando existe la percepción de que debe responder no solo al marco jurídico, sino también a la opinión pública”, puntualizó Velásquez.
Velásquez reflexionó: “Sin duda, las redes sociales han traído un cambio irreversible. Han democratizado la voz de la ciudadanía, pero también han creado un entorno donde la información no siempre es verificable. Esto puede generar desinformación y polarización. Para el ciudadano común, el acceso a la información es más amplio, pero también es más difícil discernir qué fuentes son confiables. Por eso, es esencial fomentar la educación digital y el consumo responsable de información”.
Velásquez respondió destacando el juicio por jurados en el contexto anglosajón, donde el aislamiento de los miembros del jurado es una estrategia clave para neutralizar la influencia de los medios. También mencionó casos de alto perfil como el de Johnny Depp y Amber Heard, así como el caso de La Manada en España, como ejemplos de juicios con gran repercusión mediática y en redes sociales. “Estos ejemplos muestran cómo la viralización de opiniones puede distorsionar la percepción pública de los juicios, incluso antes de que se dicten los fallos”, señaló.
En el contexto ecuatoriano, Velásquez advirtió sobre los riesgos de un sistema judicial sin una carrera judicial sólida y con jueces que pueden ser influenciados por la opinión pública y las redes sociales. Subrayó la importancia de la transparencia y la crítica constructiva, pero también alertó sobre el peligro de la tergiversación y los reduccionismos en la información que se difunde en redes sociales. “La justicia necesita protegerse de las influencias externas sin perder de vista que vivimos en una era de transparencia y rendición de cuentas. Es un desafío encontrar el equilibrio entre ambos aspectos”, comentó.
Para mitigar estos riesgos, el Juez propuso varias medidas. En primer lugar, abogó por una mayor comunicación y transparencia por parte de las estructuras de justicia, incluyendo la difusión de información judicial en un lenguaje sencillo y la implementación de canales de difusión judicial. “La ciudadanía tiene derecho a entender cómo funcionan los procesos judiciales, pero es responsabilidad de las instituciones comunicarlo de manera clara y efectiva”, enfatizó. En segundo lugar, hizo hincapié en la necesidad de neutralidad y responsabilidad por parte de los operadores judiciales, para evitar que los sesgos de las redes sociales contaminen sus decisiones.
Finalmente, Velásquez concluyó: “Se necesitan políticas de transparencia efectivas, una mayor formación para los jueces y una regulación cuidadosa de la información judicial en las redes sociales. Solo así podremos garantizar que la justicia siga siendo imparcial y que la confianza en el sistema judicial se fortalezca”.
Velásquez advierte que “la justicia necesita blindarse frente a las influencias externas, sin olvidar que vivimos en una era donde la transparencia y la rendición de cuentas son demandas legítimas de la sociedad”.
Milton Velásquez respondió: “Es fundamental establecer protocolos y guías específicas para los jueces que les permitan manejar adecuadamente las presiones externas, especialmente las derivadas de las redes sociales. La capacitación constante en comunicación y el fortalecimiento de la independencia institucional son pasos esenciales. Los jueces deben ser conscientes de que su decisión debe basarse únicamente en la evidencia que se presenta en el tribunal, sin ceder a las expectativas de las masas en redes sociales. La transparencia es clave, pero debe gestionarse sin comprometer la neutralidad judicial”.
Es crucial que reflexionemos como sociedad sobre el impacto de las redes sociales en instituciones clave como la justicia. Si bien estas plataformas tienen el potencial de enriquecer el debate público, también pueden generar entornos que dificulten el desarrollo de juicios imparciales. Como indicó Velásquez, “necesitamos un equilibrio entre la libertad de opinión de la ciudadanía y la protección de los procesos judiciales”.
Velásquez enfatizó: “Mi mensaje es que cada palabra y cada opinión compartida en redes sociales tiene un impacto. Reflexionemos sobre el efecto que nuestras publicaciones pueden tener en los procesos judiciales y en la confianza en el sistema judicial. Participar en el debate es importante, pero hacerlo de manera responsable es esencial para fortalecer la justicia y la transparencia”.
Invitamos a la ciudadanía a consumir información judicial desde fuentes confiables y a participar en conversaciones digitales de manera responsable. Antes de compartir o emitir una opinión, reflexiona sobre el impacto que tus palabras pueden tener en la justicia. Tu voz importa, pero también puede influir en maneras que no siempre anticipas. Construyamos juntos un entorno digital que respete y fortalezca la imparcialidad judicial.