A propósito de Keiko

Propuesta de historia común entre Ecuador y Perú para fortalecer la integración y superar prejuicios.

Independiente del Valle no pierde en el año desde mayo.

Keiko Fujimori se posesionó como presidenta constitucional de la República de Perú. Su nombre me recuerda a su padre, Alberto Fujimori, con quien tuve el honor de conversar en la V Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se llevó a cabo en San Carlos de Bariloche, Argentina, entre el 16 y 17 de octubre de 1995.

Este evento fue la quinta reunión de los 21 países miembros de la Conferencia Iberoamericana, donde se abordó el tema “La educación como factor de cohesión de la Comunidad Iberoamericana y, como elemento esencial de la política social y del desarrollo económico”. Los Jefes de Estado y de Gobierno, tras reafirmarse en los principios que mantiene unida la Comunidad Iberoamericana, centraron sus debates en el tema de la educación, con el convencimiento de que constituye un fundamento básico del desarrollo de nuestras sociedades. Participé en calidad de ministro de Educación, Cultura y Deportes junto a Galo Leoro Franco, ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador.

En esa oportunidad compartí ideas con Alberto Fujimori. Una de ellas fue un proyecto académico que tuve en mente cuando actué como director de publicaciones en FLACSO-Sede Ecuador, en donde conocí a destacados intelectuales de la región, y en especial a Heraclio Bonilla, de nacionalidad peruana.

Fujimori se entusiasmó cuando le planteé la posibilidad de construir una historia conjunta de Ecuador y Perú, para que los niños y jóvenes de ambas nacionalidades, puedan reconocer sus orígenes, y evitar los sesgos e invectivas que constaban -y constan- en los textos didácticos de Ecuador y Perú. Llamó a los ministros peruanos y la conversación se enriqueció con presencia de nuestro canciller, quienes tomaron notas y apoyaron la iniciativa.

Han transcurrido 31 años de ese fugaz encuentro y la idea sigue vigente. Sería oportuno negociar acuerdos en los ámbitos educativos y culturales, una vez consolidado el tratado de paz de Itamaraty, que allanó el camino para la firma del Acta de Brasilia en 1998, que fijó de manera definitiva la frontera entre los dos países.  

Nunca es tarde para curar heridas. La historia precolombina comparte raíces profundas entre los países andinos, y es deber de los líderes -en este caso, de Daniel Noboa y Keiko Fujimori- contribuir a que los pueblos se hermanen mediante el conocimiento de su pasado libres de prejuicios, y afirmados en la verdad. En concreto, propongo construir textos escolares de la historia de Ecuador y Perú con miradas integradas, ajustadas a la realidad y con proyecciones al futuro entre ambas naciones.

Esta reflexión en voz alta la presento en público, a propósito de Keiko Fujimori.