El poder desenfrenado de Trump

Trump genera incertidumbre global con decisiones impredecibles que impactan la economía

La iniciativa de Laboratorios Bagó “Comando Bienestar 360” superó el alcance de su edición anterior.

Margaret Haberman y Jonathan Swan, periodistas del New York Times han escrito el libro intitulado “Cambio de Régimen” a base de sus entrevistas formales e informales realizadas desde hace un año, en el que destacan que el mundo occidental está conviviendo con la incertidumbre de un millonario desacomplejado que dice y se desdice con frecuencia inusitada en todo lo que hace y deshace.

No se sabe hasta ahora si seguirá la guerra con Irán, si se adueña del Estrecho de Ormuz, si cobrará peaje a los barcos que transiten o si abrirá otro frente de batalla en algún país europeo o del Sur del mundo. Uno supone que el Jefe de Estado de la primera potencia debe ser de palabra creíble para ser respetado, pero no es así.

Todo este desenfreno impacta en todo, como por ejemplo en el precio de los combustibles que consume el Ecuador, cuyas decisiones son equivocas, pues mientras el petróleo nuevamente está subiendo de precio, el monto del subsidio que pagan los ciudadanos de a pie a los que tienen carros mas bien subirá. Imposible hallar fórmulas inequívocas porque no hay certidumbre.

Trump les ha dicho a estos periodistas que no le interesa los impactos en la economía mundial sino “ser el hombre más poderoso que el planeta haya conocido jamás” porque es un líder de alcance global. Para eso se ve estimulado por pocos asesores aduladores y vengativos. Entonces ejerce el poder sin restricciones cuando pone y quita aranceles, con resultados inciertos en el comercio con el resto del mundo.

No hace caso a las disposiciones de todas las instituciones creadas después de la II guerra mundial ni de las que en Estados Unidos disponen que los aranceles solo pueda modificar el Poder Legislativo a través de las leyes comerciales que se actualizan cada 7 años. No le preocupa la política interna porque no puede ser reelegido sino ser una figura histórica. Y para eso todos tenemos que pagar los platos rotos.

Dicen que usa su poder, además, para enriquecerse él y su familia, pues en el primer año su fortuna creció en 2 000 millones de dólares, según datos de la Oficina Estadounidense de Ética gubernamental.