Ola Ultraderechista

El avance de la ultraderecha en Colombia reaviva la polarización y plantea el desafío de equilibrar seguridad, justicia social y democracia.

Descuajeringado es un término coloquial que refleja desorden, descuido o deterioro

Colombia entra en la vía ultraderechista para tratar de enfrentar la polarización política y la inequidad económica que han convulsionado  a este país durante un siglo. Este acontecimiento se suma a la circunstancia de otros países de la región que están gobernados por mayorías de  extrema derecha, alineadas con la visión personalista de Trump.

Todos los gobiernos tienen el deber de alcanzar una vida digna para su población, en donde el bien común presida sus decisiones para disminuir desigualdades. Pero esto no ha sido posible por las acciones políticas polarizadas por distintas visiones aplicadas y ahora estamos en un mundo que se asoma a un poder tecnológico que puede incidir negativamente en los países que no tienen  este nuevo eje monopólico.

La Ola Ultraderechista implica que los dueños del capital conduzcan a los países sin compromisos de justicia social. Como esto no es eterno, habrá movilizaciones para combatir el individualismo y encontrar una vía menos violenta, una posición intermedia que sea viable e inherente a la dignidad humana. Colombia es un país potente, bañado por dos Océanos, con gente preparada para no hundirse en los extremismos que atentan contra la racionalidad.

Pero tiene problemas grandes como la producción de cocaína, la minería ilegal y 27.000 miembros de grupos armados ilegales predispuestos a tomar caminos violentos. El nuevo gobierno intentará fumigar y destruir los cultivos de coca y si hay efectos contraproducentes tocarán al Ecuador por la porosidad de sus fronteras. Pero en todo caso si pueden erradicar los cultivos de coca, las vías ecuatorianas hacia los puertos marítimos dejarán de ser autopistas para transportar la droga y ya no tendremos ese foco de corrupción que afecta a nuestra población.