Miguel Rivadeneira Vallejo

Inconsecuentes con el país

Definitivamente en el país no hay voluntad política de la mayoría de sus dirigentes para cambiar y contribuir a la solución de los problemas prioritarios que reclama la mayoría y combatir la corrupción, la impunidad y recuperar lo robado con resultados concretos. Esto ha sido un cuento y una quema de tiempo hasta lograr el olvido de la gente y volver al poder como si aquí no habría pasado nada. La sensatez ha desaparecido. Solo hay inconsecuentes y juego de intereses.

Resulta insuperable el bloqueo institucional y la deshonestidad política, intelectual y hasta de una parte del empresariado nacional, que trampea y no paga impuestos. En algunos casos tienen la audacia de aspirar a cargos de elección popular o puestos en el sector público y registran cero pago de tributos, algunos sin domicilio tributario en el país.

Cómo se puede resistir con instituciones que no funcionan y defraudan. La desprestigiada Asamblea y su mayoría. La Contraloría, que debe controlar el uso de los recursos estatales, no actúa oportunamente y deja mucho que desear, con autoridades cuestionadas. La Defensoría del Pueblo con un encargado que no reúne el requisito constitucional de tener amplia trayectoria en defensa de DD.HH., nombrado por el nefasto CPCCS. Un Tribunal Contencioso Electoral lento y que genera serias dudas con sus fallos. Operadores de justicia que abusan de las normas para favorecer a unos en perjuicio de la mayoría.

El Gobierno cumplió con éxito su primera promesa de vacunación y hoy tiene el desafío del resto de ofertas. Propone soluciones para generar nuevas fuentes de empleo e impulsar una reforma tributaria que obligue a pagar más a los que más tienen, pero las voces de oposición siguen pensando en las próximas elecciones y no en las nuevas generaciones.

El correísmo, perdedor en los últimos comicios, busca el fracaso del régimen y se opone a sus propuestas. Ejemplo: logró que se rechace el nombramiento de miembros de las Juntas Monetaria y de Regulación Financiera, a pesar de un informe favorable de Asesoría Jurídica de la Asamblea para dos de sus candidatos.

El movimiento indígena, representado por su brazo político en la Legislatura, más allá del derecho que tiene a sus reivindicaciones, se suma al bloqueo con quienes les persiguieron y agredieron en diez años de ese régimen. Las votaciones reflejan más allá de los discursos. El PSC, otrora fuerza importante, que gobernara el país hace tres décadas y transformara y rescatara a Guayaquil, mantiene una postura inflexible y de resentimiento porque no logró lo que quería.

¿A todos ellos se les puede creer? Con este escenario, resulta difícil gobernar y por ello el camino de la consulta al pueblo o la muerte cruzada cada vez se torna una necesidad para superar este bloqueo. Será cuestión de tiempo, pero no hay que demorarse tanto.

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