Washington Herrera

El nuevo aeropuerto

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Martes 10 de julio 2012
10 de July de 2012 00:03

La obra de infraestructura física más importante del país de las últimas décadas entrará en operación, a los diez años de que fue contratada por el Alcalde Paco Moncayo, cuando el Ecuador padecía una crisis económica severa. La empresa canadiense aceptó construir el aeropuerto nacional en Tababela, luego de que el Estado no pudiera adelantar este proyecto durante 40 años. Esta obra seguramente impulsará la creación de un polo de desarrollo de la región central- norte del país, que dará empleos bien remunerados en actividades complementarias modernas, pues será un complejo económico seguro, planificado y rodeado de empresas industriales, comerciales, financieras, convirtiéndose en una nueva centralidad de Quito. Esto es posible por la participación de la empresa privada extranjera, que creyó en un hombre serio y competente como Paco Moncayo y en la recuperación del país.

Este aeropuerto nacional permitirá elevar las exportaciones de flores y otros productos ecuatorianos que podrán hacer viajes sin escalas a Europa y al norte de los Estados Unidos, lo cual baja los costes de transporte en forma significativa para que seamos más competitivos en el comercio internacional. Igualmente habrá más vuelos directos pues la pista más larga, en altitud menor, permite que los aviones salgan cargados en su total capacidad, lo que también bajará los costes de los fletes aéreos. Todo esto es positivo.

Lamentablemente no se ha podido hacer ni un solo kilómetro de una vía nueva hacia el aeropuerto, por lo que la población que vive en los valles orientales va a sufrir demoras en su tránsito, frente a lo cual los gobierno nacional y municipal deben trabajar con gran rapidez para que dichas carencias de vías se solucionen pronto, utilizando eficientemente los créditos de la Corporación Andina de Fomento.

Mientras tanto habrá que diseñar un sistema de transporte colectivo que sustituya a la costumbre de llegar al aeropuerto en automóviles. Si, por ejemplo, en cada hora viajan 20 buses con 50 pasajeros cómodamente sentados estaríamos evitando la circulación diaria de miles de automóviles, aunque siempre habrá quienes vayan en su propio carro, los que también podrían ser estimulados a que no vayan solos. Hay que crear alternativas prácticas a base de estudios de frecuencias de viajes, de localización de centros de acopio de pasajeros y de prechequeo del viaje aéreo, en lugares estratégicos para que pasajeros del norte, centro y sur de Quito puedan llegar pronto al aeropuerto.

Para los pasajeros que vienen de las provincias del norte, sur y oriente de Pichincha les resultará más cómodo llegar al aeropuerto sin entrar a Quito. Para el transporte de flores y otros productos también será más rápido llegar sin entrar a la ciudad.

El aeropuerto debe ser un polo de desarrollo económico para dar empleo bien remunerado”.