Las nuevas ‘ángeles del hogar’

El movimiento ‘esposas tradicionales’ excluye a las mujeres pobres en su definición de lo femenino

Gavi (izq.) de España, tras ser agredido por Leandro Paredes de Argentina en la final del Mundial 2026.

La nueva tendencia de las redes sociales –esperemos que tan fugaz como los therians– son las ‘tradwifes’ (esposas tradicionales) que propone a las mujeres la adopción voluntaria de un rol subordinado al hombre.

Se trata de una romantización de la vida doméstica, empujada por mujeres blancas republicanas en los Estados Unidos, que empieza a resonar entre las clases media y alta de América Latina.

Las creadoras de esos contenidos idealizan las ‘labores propias de su sexo’ (como las llamaban en el siglo XIX): una vida centrada en cuidado del hogar, en la crianza de los hijos y el cuidado de un esposo que se constituye en el proveedor de la familia.

Bajo el manto de una supuesta nostalgia por el pasado –basada en la estética de los años 50 del siglo XX, la década precedente a la revolución sexual y la masificación de métodos anticonceptivos– esta ‘moda’ se vincula con sectores ultraconservadores.

Lo paradójico es las supuestas ‘precursoras de un nuevo concepto de feminidad’, lo sepan o no, han tomado las ideas del movimiento ilustrado del siglo XVIII, que consideraba a las mujeres como parte de la naturaleza y, por lo tanto, seres precívicos.

De hecho, los creadores de las actuales repúblicas, inspirados en la Ilustración, fueron los primeros en tratar de dividir la sociedad en ‘esferas’: una pública, en la que participaban los varones (con posición y dinero); y otra privada, donde reinaban ‘los ángeles del hogar’ como llamaban a las mujeres domésticas.

Sin profundizar en el hecho de que las ‘esferas’ fueron una idealización y no una situación concreta del ámbito social, cabe señalar que la posibilidad misma de quedarse en casa y no trabajar por una remuneración salarial no es solo un tema de género sino también de clase.

Esa supuesta vida ideal donde las mujeres asumen ‘los roles propios de su sexo’ y permanecen en casa como ‘ángeles del hogar’ o, según el término actualizado, como ‘esposas tradicionales’ solo es posible para quienes pertenecen a las clases media y alta.

Las mujeres pobres han trabajado siempre, dentro y fuera del hogar, en esta y en todas las épocas, porque las fantasías ultraconservadoras y su medida de ‘lo femenino’ pierden de vista que la pobreza es un factor determinante en la vida social, que no se reduce a ensoñaciones ideológicas.