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Por eso no sabemos qué hacer para salir del retraso crónico, de un crecimiento promedio del 2% anual, igual a la tasa de la población, lo que implica cero crecimiento por habitante. Como ya no hay partidos políticos con capital humano competente y estructurado, estamos en manos de improvisados que no han hecho nada importante en sus vidas, mientras que si se tuviera un Plan, los Ministros serían responsables de sus actos en las materias concernidas, para cambiar la vida de la gente y no dar las espaldas a un futuro común de los ricos y los pobres.
Un Plan Económico define el tamaño del Estado y las prioridades básicas de un dinamismo productivo. Lo que se ha hecho ha sido por buenas decisiones de empresarios responsables que generaron exportaciones competitivas, aunque de productos primarios de mediana complejidad. Pero ahora toca crear una mentalidad positiva para subirnos al tren del progreso y crecer al 4% del Producto Interno Bruto.
Un Plan Económico debe cambiar estructuralmente a un país con recursos naturales interesantes. Debemos definir, por ejemplo, si nos convertimos en un país minero como Chile o Perú. Si nos especializamos en producción de alimentos básicos y conspicuos para el resto del mundo. Si podemos ser un centro financiero internacional o apostamos por un programa de turismo extranjero poniendo en valor nuestros hermosos atractivos.
Por no tener un Plan hemos sufrido los errores de gente incompetente para solucionar el déficit de energía eléctrica. Durante mucho tiempo no tendremos solución para tener energía propia y cada año buscaremos la manera de contratar proveedores temporales a precios elevados, sea de Colombia, de Perú o de empresas privadas externas que alquilan barcazas a precios elevados. Hacer nuevos proyectos hidroeléctricos es una quimera, mientras hemos fracasado por no saber contratar nuevas plantas termoeléctricas como es el caso Progen.
¿Qué reformas laborales debemos hacer para que haya más inversiones y más empleo adecuado? Nadie ha planteado nada. Cuáles serán las prioridades en las relaciones con grandes ejes económicos y no solo con Estados Unidos. Qué será lo relevante para las principales ciudades del país en cuanto a urbanización, movilidad y conectividad de sus ciudadanos. Cómo dinamizar el desarrollo en las olvidadas zonas fronterizas con Perú y Colombia. Cuáles serán las metas macroeconómicas que le conviene al Ecuador y no solo las que impone el FMI al vaivén del riesgo país.
Nada de esto podremos hacer con el trágico subdesarrollo político al que hemos llegado.