
El retraso del Ecuador es por la carencia de líderes políticos profesionales y de equipos humanos competentes para gobernar, como tienen los países que más progresan en el mundo. Ahora ellos ya están preparando el “Consenso de Londres” para sustituir al “Consenso de Washington”, y enfrentar lo que será necesario hacer en este siglo.
Los Presidentes del Ecuador improvisados, han desperdiciado la riqueza petrolera, que nos obliga a consumir gasolina mala, cara y subsidiada por los ciudadanos de a pie. Ellos priorizaron el populismo irresponsable y no supieron gestionar una buena economía con equidad social. Todos han gobernado con el Código de Trabajo de hace 87 años, sin preparar el capital humano para mejorar la productividad, sin la cual es imposible el bienestar de la gente.
Debemos construir el “Consenso del Ecuador” sobre la base de la cohesión social de todas las regiones, de las fuerzas productivas, de las élites, de la gente que piensa en el país y que le duele entrar a un callejón sin salida. Definir el papel del Estado para hacer buena economía, con el concurso de la gente que tiene recursos para invertir en negocios seguros y rentables, con distribución adecuada de los frutos del progreso.
Para esto es básico acabar con los extremismos politiqueros y rencores subalternos y crear una senda pragmática, con un horizonte claro en pos del bienestar de la mayoría. Solo con un objetivo compartido venceremos al miedo y salvaremos a nuestra juventud que está cediendo a las tentaciones de los delincuentes de corbata y de a pie.
Tenemos recursos naturales bajo tierra y sobre tierra, que aún esperan que se explote técnicamente y no podemos malograrlos como el petróleo. Es nuestra responsabilidad buscar una senda virtuosa para no fracasar, para vivir con un mínimo de bienestar y sin miedo.