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A lo largo del 2024, en la Asamblea Nacional de Ecuador se presentaron 3 proyectos de ley con el objetivo de establecer un marco normativo que regule el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el país.
La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Saberes Ancestrales de la Asamblea Nacional resolvió unificar estos 3 proyectos de ley en uno solo, dando lugar a un cuarto proyecto de ley de IA:
La tecnología de IA que más ha captado el interés mundial son los modelos de IA Generativa (IAGen). Estos modelos incluyen a productos como ChatGPT (de Open AI) o Gemini (de Google), los cuales simulan una amplia comprensión del lenguaje natural, así como modelos que pueden producir imágenes, video y música.
El desarrollo de IAGen requiere de 4 elementos clave y en cantidades monumentales: datos, infraestructura de cómputo, energía eléctrica y conocimiento científico de alto nivel. Solamente desarrollar un modelo de IAGen puede costar más de unos 80 millones de dólares. El hecho de que, a nivel mundial, muy pocas empresas tienen estos 4 ingredientes clave, explica el porqué no todos desarrollan IAGen.
Aparte de la IAGen, en el mundo de la IA también existen modelos menos complejos, pero que también son muy importantes: los denominados modelos de IA discriminativos. Estos modelos están diseñados para cumplir con tareas específicas, por ejemplo, pueden detectar la presencia de patógenos en cultivos. Desarrollar y desplegar este tipo de modelos es mucho más fácil que cuando se trata de modelos de IAGen. Inclusive, muchos de estos modelos discriminativos se pueden desarrollar usando apenas un computador de uso personal.
A nivel mundial, Estados Unidos de América y China se disputan por liderar el desarrollo de productos y servicios de IAGen e IA discriminativa. En la Unión Europea el desarrollo de IAGen es escaso, y apenas se destaca Francia con su empresa Mistral, la creadora del chatbot Le Chat. En Latinoamérica el desarrollo de IAGen es prácticamente nulo, y apenas podemos mencionar el proyecto Latam-GPT, liderado por Chile. Este proyecto busca producir un modelo de lenguaje grande, como ChatGPT, pero personalizado a las necesidades y culturas de la región.
Paradójicamente, los países que menos desarrollan IA en el mundo son los países que más impulsan su regulación. Parecería que ven en la regulación una forma (nada adecuada, por cierto) de sumarse a la corriente de la IA. Por cierto, Ecuador es uno de estos países.
La IA ha generado y seguirá generando un gran impacto sobre la sociedad moderna. No en vano se la considera como la catalizadora de la cuarta revolución industrial. Desde esta óptica, es necesario que en nuestro país se discuta sobre este tema.
Sin embargo, ¿en Ecuador debemos regular la IA o debemos desarrollarla para sacarle provecho? Ecuador necesita desarrollar IA para crear soluciones innovadoras, que ayuden a resolver sus múltiples problemas. Aparte, necesitamos que todos los ecuatorianos tengan conocimientos básicos sólidos para sacarle provecho a tecnologías de IA. Este debe ser un objetivo nacional, donde el estado, los sectores productivos, la academia, y la sociedad en su conjunto deben estar involucrados.
Para alcanzar este objetivo contar con un marco legal sólido es importante. Sin embargo, hay que entender que este marco legal es apenas un ingrediente de entre varios ingredientes que se requieren para desarrollar IA. Adicionalmente, construir un marco legal útil requiere la participación de expertos en el campo de la IA, y ojo, usar ChatGPT o comentar sobre IA en redes sociales no confiere per se la categoría de experto en la materia.
Ecuador necesita desarrollar y sacarle provecho a la IA. Para alcanzar este objetivo, contar con una ley de IA que fomente su desarrollo es muy importante. Sin embargo, hay que entender que la ley es apenas un instrumento para llegar a este fin y no la meta en sí mismo. Para tener una buena ley es necesario contar con la participación amplia de verdaderos expertos en este campo. Aparte del marco legal, el país también necesita fomentar un ecosistema donde se incentive la innovación, y donde se promuevan las alianzas estratégicas entre estado, academia e industria. Además, el estado debe destinar los recursos económicos necesarios para que los mecanismos de desarrollo de IA funcionen. Finalmente, también necesitamos educar a todos nuestros ciudadanos para que puedan hacer un uso ético y responsable de herramientas de IA.