Milei y la negación de los fallos

Es admisible el crecimiento empresarial a costa de la salud de terceros?

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Me llamó mucho la atención la negación de los fallos del mercado que Milei desplegó a lo largo de su exposición en Davos. Que los responsables de esto eran los neoclásicos por confeccionar modelos errados, indicaba el presidente argentino. Lo cierto es que dado el pensamiento al que Milei dice pertenecer, es natural su rechazo ya que, si el mercado para él es perfecto, el solo hecho de mencionar que existe un fallo de este pues resulta en una flagrante contradicción a su enunciado inicial. En todo caso, aunque cada uno es libre de pensar lo que desee, vamos a trabajar sobre estas ideas aquí. 

Para esto imaginemos una empresa que ha desarrollado una patente única, que rompe el paradigma del mercado al que pertenece, brindando mayor calidad a quienes lo consumen. Esta decide establecer su fábrica a las orillas de un río, orillas en donde no vive nadie y en uso de su plena libertad opta por enviar todo tipo de residuos a ese río. Sin embargo, al otro lado del río, en la orilla de en frente, hay un poblado que usa el río para extraer el agua que utilizan para cocinar y bañarse. 

Con el paso del tiempo este poblado empieza a tener enfermedades que antes no tenían y así deben incurrir en gastos médicos y hospitalarios que antes no tenían. Aquí claramente existiría un efecto económico negativo sobre estas otras personas, ajenas a la actividad empresarial de la fábrica, a consecuencia de las libres y soberanas decisiones de mercado adoptadas por esta.

Pues bien, esto se enmarca en lo que se conoce como un fallo de mercado y es justamente lo que Milei rechaza como posible resultado de este.  

Entonces me pregunto, ¿Es admisible el crecimiento empresarial a costa de la salud de terceros? ¿Valen más las ventas y el empleo que pudiera generar el espíritu “benefactor” que la salud y la vida de las personas? ¿También serán héroes quienes mueran por la contaminación del aire, agua, etc. causada por el libre emprendimiento? 

¡Andá! ¡Los fallos sí existen y aquí tenés uno!