Rodrigo Fierro

Mi derecho a pensar

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Jueves 10 de enero 2019

rfierro@elcomercio.org

Piensa que piensa. La biopatología de las comunidades campesinas serranas que estudiábamos, sin duda alguna, era el resultado de generaciones sometidas a servidumbre y a despojo de los derechos básicos de la persona, siendo los efectos de la malnutrición y la pésima alimentación los más llamativos y espectaculares. El cretinismo endémico era el extremo al que podía descender el ser humano.

El marxismo-leninismo, la revolución que conduciría al comunismo, una tentación irresistible. Visité la ex Unión Soviética, Checoslovaquia, Cuba, Alemania Oriental, Nicaragua. Al final de un recorrido fascinante por la República Popular China, por esas coincidencias portentosas que sí se dan, la masacre a los estudiantes en la Plaza de Tian An Men, en Peking.

Piensa que piensa. Mis personajes: en el siglo XVIII, Eugenio Espejo; en el XIX, Benito Juárez; en el XX, Gregorio Marañón y en lo que va del siglo XXI, el expresidente Barack Obama. Todos ellos me han conducido a lo que para mí es el socialismo del siglo XXI. Es una opinión, por ello reclamo respeto.

A mi juicio, es el socialismo con libertad el paradigma en nuestros días. El imperio de la Ley, la justicia independiente, la libertad de expresión, la gestión moderadora del Estado, he ahí el socialismo democrático, el del siglo XXI. Cuando Obama se empeñó en hacer realidad tal sueño, las corporaciones le tacharon de comunista. Atreverse a que el Estado modere la codicia de las transnacionales, la sacrosanta ambición de ganar más y más, de progresar sin término ni medida, pecado nefando que no estaban en disposición de soportar. No dudaron en contar con el apoyo de los servicios de inteligencia rusos para que la continuadora de las políticas de Obama, la señora Clinton, no llegara a la presidencia.

Nadie está contra la empresa privada. Nadie se opone a que los inversionistas extranjeros lleguen al país. Pocos son los que cuestionan la minería a gran escala. Lo que sí produce terror, en los más, es que los inversionistas vengan, le expriman al limón y, como las golondrinas, vuelen a otros paraísos. Terror pánico que los narcos inviertan en nuestro país como ya hay indicios y es una realidad en México. A lo que sí se oponen los más es a que los inversionistas no paguen impuestos, los que determina la ley. Y como al paso que vamos a la codicia no hay quien la modere, es como para producir escalofríos que desaparezca el SRI, como fue la propuesta de un guerrero cristiano cuando fue candidato a la Presidencia de la República. No, no queremos africanizarnos.

Al borde del precipicio. De la quiebra del Estado. A la espera de que el Fondo Monetario Internacional venga a poner orden en nuestras finanzas. Por amargas que sean las pócimas. Al punto al que hemos llegado se impone el socialismo del siglo XXI.