Manzanas y naranjas

Hay mil maneras de vivir, empezando por cómo se come la fruta.

Blog Sobremesa

Hay personas que no pelan el sticker de las manzanas; se lo comen sin pensarlo dos veces. Otra gente guarda todos los stickers que pelan de su fruta de supermercado, como un tipo de collage digestivo. Un tercer grupo participa activamente en foros por todo el internet, cuestionándose sobre la biodegradabilidad de los benditos stickers, pues no quisieran poner la basura incorrecta en los tachos de desechos orgánicos.

La siguiente columna no es una recomendación médica, ni una guía de cómo comer  fruta. Si bien yo siempre le aconsejo a todo el mundo que coma más fruta — una impulsividad que heredé de mi abuela, — hoy voy a pausar mi propaganda, dentro de lo posible, para traerles algunas peculiaridades que nos unen y nos separan de maneras sorprendentemente divisivas en cuanto al sencillo ejercicio universal que es comer fruta. 

Mi mamá guarda las manzanas en la refrigeradora. También las peras, las claudias, la sandía, y en verdad, todo lo que buenamente entre en la refri, pues le parece más rica la fruta fría. Hay gente, sin embargo, que prefiere poner la fruta en el microondas, y comérsela caliente. Como lo lee: fruta caliente del microondas. Descorazonan la manzana, le echan un poco de canela — por supuesto! — y al microondas por treinta segundos. El mismo procedimiento con bananas y peras. 

Ahora, no sé bajo qué piedra estaba yo viviendo en el 2018, pero aparentemente me perdí del movimiento de la naranja de ducha. Esta invención de la vida moderna empezó como una de esas opiniones enterradas en la plataforma Reddit, y pronto se expandió hacia todas las esquinas del internet, además de centenares de duchas alrededor del mundo

Si usted, querido lector, quiere unirse al movimiento, solo necesita dos componentes: una naranja (preferiblemente no de jugo, sino de las que se pelan, pero quién soy yo para decirle qué naranja usar) y una ducha con la capacidad de agua caliente. En su siguiente ducha de calendario, permítase un paso de admisión a dicha naranja. Pele la naranja mientras se ducha. Coma la naranja mientras se ducha. Bienvenido al club. 

Finalmente, para quienes se enorgullecen de hackear su fruta — véase maneras de desgranar una granada, maneras de cortar un mango — les traigo una pregunta importante: ¿por dónde pela usted su banana? Ya. No es chiste. Deje de reírse. 

La mayoría de quienes conformamos el equipo de los ignorantes pelamos la banana desde el lado de la antenita, osea la parte superior que se conecta al racimo. Con cierta frecuencia, esto resulta en un pequeño desastre de banana aplastada. Eso es porque no hemos pasado suficiente tiempo con los monos. No esos. Los otros. 

Los monos — de la selva — son expertos en comer banana, como es claro, pues siempre se dibujan los monos con una banana. Aparentemente, estos animalitos pelan la banana desde el poto. De la banana. Dígase la parte inferior del fruto. Así, no se aplasta nada, y tiene un palito de donde agarrarse mientras se la come… bueno, no sé en qué estarán pensando, pero dejémoslo aquí. 

La moraleja de hoy, querido lector, es que no hay que juzgar a otros, hay que comerse la fruta, y hay que tener cuidado con las descripciones de consumo de bananas.