La IA en la educación: desafíos y oportunidades

Sobre la transformación educativa en la era digital y el imperativo de la innovación pedagógica.

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La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en el ámbito educativo como una fuerza imparable, transformando cada aspecto de la enseñanza y el aprendizaje. En un mundo cada vez más interconectado, la Dra. Susana Copertari, una voz líder en el campo de la educación y la tecnología nos ofrece una perspectiva esencial y provocadora. Docente, investigadora de la Universidad Nacional de Rosario – UNR y de la Universidad Tecnológica Nacional en Argentina,  autora del reciente libro “Debates y desafíos de la inteligencia artificial en las aulas. Pensando una nueva Educación“, publicada por la editorial Homo Sapiens, en 2024, nos sumerge en las complejidades y las vastas oportunidades que la IA presenta para redefinir nuestras prácticas pedagógicas, abordar los retos éticos y democratizar el acceso al conocimiento en una sociedad en constante evolución.

Su obra, resultado de una experimentación con herramientas como GPT-4 de Open AI y Copilot de Microsoft, explora no solo las metodologías de enseñanza y los dilemas éticos, sino también la crucial noción de ciudadanía digital y el impacto de la IA en el desarrollo de nuevas competencias.

En esta entrevista, la Dra. Copertari nos invita a una reflexión profunda sobre cómo la educación debe adaptarse y transformarse para no solo sobrevivir, sino prosperar en la era digital.

El impacto transformador de la IA en las prácticas pedagógicas tradicionales: una mirada generativa

La irrupción de la inteligencia artificial ha generado un profundo debate sobre su capacidad para redefinir las prácticas pedagógicas tradicionales. Desde su perspectiva y en línea con lo que aborda en su libro, ¿qué impacto tiene la IA en la forma en que enseñamos y aprendemos?

“La IA representa una transformación sin precedentes en la manera de enseñar y aprender”. Es crucial entender que “Las inteligencias artificiales no son ni buenas ni malas, pero no son cualquier tecnología porque son generativas“. Esta distinción es fundamental. A diferencia de las tecnologías discriminativas, que solo procesan información, las generativas “tienen un lenguaje natural que nos imita y aprenden de manera simultánea con nosotros”. Esto implica un cambio paradigmático: pasamos de herramientas que simplemente clasifican o analizan datos a sistemas capaces de crear nuevo conocimiento, generar textos, imágenes y hasta código.

Sin embargo, esta capacidad generativa viene con advertencias significativas. La IA, en su estado actual, “alucinan, mienten como los humanos cuando no saben algo”. Este fenómeno, conocido como alucinación de la IA, subraya la imperiosa necesidad de un enfoque crítico en su uso. No podemos delegar la totalidad del proceso de aprendizaje o evaluación a estas herramientas sin una supervisión humana y una profunda reflexión. Mi libro profundiza en esta distinción entre tecnologías generativas y discriminativas, y cómo la integración de la IA en la educación debe ir acompañada de un sólido marco teórico que contemple las dinámicas de aprendizaje adaptativo y, sobre todo, el desarrollo del pensamiento crítico. La IA nos forza  a ir más allá de la mera reproducción de información; nos reta a cultivar habilidades cognitivas superiores en nuestros estudiantes.

La IA ha desvelado, además, la obsolescencia de muchas de nuestras metodologías heredadas del siglo XIX. Si antes los estudiantes “copiábamos y pegábamos” de diversas fuentes, hoy la IA hace eso a una escala y velocidad inimaginables. Esto nos obliga a cuestionar qué estamos evaluando y cómo estamos formando a nuestros estudiantes. “No podemos simplemente delegarla en la IA; debemos enseñar pensamiento crítico y reflexivo”. La IA no es una extensión de Google; no tiene raciocinio, espiritualidad, empatía ni afectividad. Nos imita, pero carece de la cualidad humana fundamental: la capacidad de discernir, de cuestionar, de sentir. Aquí radica nuestra tarea como educadores: potenciar esa capacidad humana única que la IA aún no puede replicar.

Democratización del acceso tecnológico y el debate del celular en el aula

Uno de los puntos críticos en la educación es la persistencia de las brechas digitales. ¿Cómo puede la tecnología, y específicamente la IA, contribuir a democratizar el acceso al conocimiento, y cuál es su postura sobre el uso de dispositivos como los teléfonos móviles en el aula?

En un contexto donde la inequidad es una constante, defender el uso de dispositivos accesibles es crucial. “Cuando los estudiantes, incluso de sectores marginados, poseen un celular, este podría servir encomiablemente para desarrollar una innovación educativa“. Sin embargo, vemos una resistencia institucional y gubernamental. “Es fundamental que estas herramientas sean vistas como aliados, no como obstáculos”. Prohibir el celular en el aula es, en mi opinión, un error estratégico que agrava la brecha digital y desconecta la educación de la realidad de los jóvenes. Si los estudiantes interactúan constantemente con la tecnología fuera de la escuela, negársela dentro es perpetuar una burbuja anacrónica.

Mi libro aborda extensamente las “políticas públicas inclusivas” y la “democratización del aprendizaje“. La tecnología es una herramienta poderosa para reducir inequidades, pero esto solo será posible si garantizamos la accesibilidad y una formación docente adecuada. No se trata solo de entregar dispositivos, sino de integrarlos pedagógicamente, de capacitar a los docentes para que los utilicen de forma crítica y creativa. Propongo la adopción de modelos de enseñanza híbrida, donde lo tradicional y lo digital se complementen, maximizando el impacto pedagógico y adaptándose a las necesidades de todos los estudiantes.

La falta de presupuesto universitario en países latinoamericanos, como Argentina, limita la inversión en tecnología y la investigación. Esta es una barrera para la democratización. La educación a distancia, por ejemplo, ha demostrado ser una modalidad que democratiza la enseñanza, pero requiere inversión y una voluntad política que no siempre está presente. Debemos desafiar estas restricciones y abogar por políticas que vean la tecnología no como un gasto, sino como una inversión esencial en el futuro educativo de nuestra sociedad.

Dilemas éticos de la IA: hacia una ciudadanía digital responsable

La IA no solo trae oportunidades, sino también profundos desafíos éticos. En su obra, usted dedica un capítulo a estos dilemas. ¿Cuáles son los más urgentes que debemos abordar y cómo podemos fomentar una ciudadanía digital ética en el ámbito educativo?

“Estos desafíos no solo competen a los docentes, sino también a los gobiernos e instituciones educativas. Necesitamos una ciudadanía digital ética y responsable”. Los dilemas éticos que plantea la IA son vastos: desde la privacidad, la protección de los datos personales y la transparencia algorítmica hasta la equidad en el acceso a tecnologías avanzadas. ¿Quién es el responsable cuando una IA comete un error? ¿Cómo garantizamos que los algoritmos no perpetúen o amplifiquen sesgos existentes en la sociedad? Estas son preguntas que requieren respuestas urgentes.

La “ciudadanía digital ética” es la capacidad de interactuar con tecnologías digitales de manera responsable y crítica. Este concepto debe ser transversal en todos los currículos educativos. No es una asignatura aparte, sino una lente a través de la cual abordamos todas las disciplinas. Debemos enseñar a los estudiantes a cuestionar la información que reciben, a identificar sesgos en los algoritmos y a comprender las implicaciones de su huella digital.

Además, es fundamental que los gobiernos y organismos internacionales dejen de lado las prohibiciones y se involucren en la creación de marcos regulatorios que promuevan un uso ético de la IA. Prohibir el celular, por ejemplo, no resuelve el problema ético; lo esconde y desaprovecha una oportunidad de educar sobre su uso responsable. La transparencia y la reflexión crítica son las bases para navegar estos dilemas. Es imperativo que formemos a nuestros estudiantes para que sean usuarios conscientes y creadores responsables de tecnología, capaces de discernir entre la verdad y la “alucinación” de la IA.

La urgencia de la formación docente en la era de la disrupción tecnológica

Hablando de formación, ¿cómo podemos mejorar la formación docente frente a esta disrupción tecnológica que usted describe? La pandemia, como usted menciona, ya reveló muchas falencias.

La clave está en “enseñar a los enseñantes“. Si bien los docentes realizaron un esfuerzo “heroico” durante la pandemia para mantener los sistemas educativos a flote, persiste una “falta total de formación docente en estas modalidades“. Esto es una falla sistémica, no individual. No podemos esperar que los docentes integren la IA de manera efectiva si no se les proporciona la capacitación y las herramientas necesarias.

En mi libro, abogo por la adopción de “currículos minimalistas”, un enfoque basado en el principio de “menos por más” de Mariana Maggio. Esto significa priorizar la profundidad conceptual sobre la amplitud de contenidos. En un mundo donde la información es ubicua, el rol del docente no es transmitir datos, sino enseñar a los estudiantes a navegar, discernir y construir conocimiento de manera significativa.

Además, introduzco el concepto de “propedéutica digital”. Este término enfatiza la necesidad de formar a los docentes en el uso crítico y reflexivo de tecnologías emergentes, no solo en su manejo técnico. La evaluación, como bien señala, es “el gran talón de Aquiles”. Si la IA puede generar respuestas complejas, ¿cómo evaluamos el aprendizaje genuino? “No podemos simplemente delegarla en la IA; debemos enseñar pensamiento crítico y reflexivo”. Esto implica diseñar nuevas estrategias de evaluación que valoren la creatividad, el análisis crítico, la resolución de problemas complejos y la capacidad de aplicar el conocimiento en contextos reales.

Los gobiernos y organismos internacionales, en lugar de prohibir, deberían invertir en la formación continua de los docentes, proporcionando recursos y oportunidades para que experimenten con la IA y desarrollen nuevas metodologías.

La “revolución mental” de la que habla Variko es más crucial que la tecnológica. Debemos desesclerotizar nuestras mentalidades y abrazar el “Kairos educativo”, el momento oportuno para la transformación, en lugar de aferrarnos a un “Crono” lineal y obsoleto.

La “revolución mental” a la que se hace referencia implica un cambio profundo en la manera de pensar sobre la educación, dejando de lado estructuras tradicionales y rígidas para adoptar enfoques más flexibles, adaptativos y críticos, especialmente en relación con la integración de tecnologías emergentes como la IA. La revolución no es solo tecnológica; es mental, ya que exige desaprender viejas prácticas y abrirse a nuevas formas de enseñar y aprender.

El “Kairos educativo”, por su parte, hace alusión al concepto griego de “Kairos”, que significa el momento oportuno o adecuado para actuar. En este contexto, representa una llamada a reconocer que estamos en un punto crucial para transformar la educación, aprovechando las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen para mejorar el aprendizaje y la enseñanza. En lugar de aferrarnos al “Crono”, que simboliza un tiempo lineal y rutinario, el “Kairos educativo” nos invita a identificar y aprovechar este momento decisivo para rediseñar nuestras prácticas educativas y adaptarlas a las demandas del presente y del futuro.

Ejemplos concretos de integración de la IA en la educación: una visión pionera

Más allá de la teoría, ¿podría compartir ejemplos concretos de cómo ha implementado la IA en la educación o cómo ve su aplicación práctica? Su experiencia en la creación de una escuela virtual es particularmente relevante.

Mi experiencia en la creación de una escuela virtual en la provincia de Santa Fe, Argentina, en 2014, es un ejemplo claro de cómo la innovación puede adelantarse a su tiempo. Este programa, diseñado para jóvenes y adultos marginados que no podían asistir a clases presenciales, utilizó plataformas como Moodle y herramientas de gamificación mucho antes de que la pandemia hiciera de la tecnología educativa una necesidad masiva. En ese momento, aplicábamos “IA discriminativa”, pero hoy, esas mismas escuelas están utilizando tecnologías generativas para enriquecer las experiencias de aprendizaje. Esta escuela, que llegó a tener 7800 estudiantes, fue revolucionaria porque “pateamos el tablero”; no replicamos el modelo tradicional, sino que diseñamos un currículo innovador basado en “ejes problematizadores” y una perspectiva “mayéutica interdisciplinaria”. El objetivo era “parir el conocimiento” de forma colaborativa y significativa.

En este modelo, los estudiantes trabajan por “proyectos de acción sociocomunitarios”, lo que fomenta la construcción y producción social del conocimiento. La evaluación se realiza de forma oral y pública, lo que es fundamental cuando se trabaja con IA, ya que permite observar cómo los estudiantes elaboran sus prompts (preguntas) y cómo interpretan y utilizan las respuestas generadas por la IA. “Cuanto mejor nosotros podamos enseñarles a los estudiantes la propedéutica de nuestras disciplinas, generarán mejores preguntas y, por lo tanto, las inteligencias artificiales generarán mejores respuestas o respuestas más aproximadas de la y lejos de la alucinación“. La IA es instruccional y carece de capacidad crítica y reflexiva, por lo que debemos enseñar estas habilidades a los estudiantes.

Otro ejemplo personal fue mi propia experiencia al escribir el libro. “Trabajé mucho con Copilot para diseñar la tapa del libro”. Aunque fue un proceso desafiante por los sesgos iniciales y la tendencia de la IA a “alucinar” o “mentir” cuando no sabe algo, demostró cómo estas herramientas pueden ser aliadas creativas si se utilizan con propósitos claros y un enfoque crítico. La IA no tiene sexo, espiritualidad, empatía o afectividad, y es fundamental recordar estas limitaciones. Mi interacción con Copilot me hizo dar cuenta de la “ley de Turing”: las IA se manejan por repetición, tienen un principio y un fin, a diferencia del pensamiento humano que es capaz de la verdadera disquisición crítica y reflexiva.

Estos ejemplos demuestran que la integración de la IA no es un futuro lejano, sino una realidad presente. Requiere audacia, innovación y una “revolución mental, no solo tecnológica”.

La entrevista con la Dra. Susana Copertari ha sido un faro de lucidez en el complejo panorama de la educación en la era digital. Sus profundas reflexiones, enriquecidas por la vasta experiencia plasmada en su libro “Debates y desafíos de la inteligencia artificial en las aulas. Pensando una nueva educación“, nos instan a una acción decidida. La IA no es una amenaza que evitar, sino una fuerza transformadora que debemos comprender, abrazar y moldear para el beneficio de las futuras generaciones.

La educación requiere innovación, ética y un enfoque inclusivo. No podemos permitir que la inercia de sistemas obsoletos nos impida preparar a nuestros estudiantes para un mundo que ya está aquí. Es hora de romper con las prácticas decimonónicas, de ver al celular (Teléfonos Inteligentes) no como un enemigo, sino como un aliado en la democratización del aprendizaje, y de invertir decididamente en la formación de nuestros docentes. Ellos son, como bien apunta la Dra. Copertari, los verdaderos “salvadores de los sistemas educativos”, y su compromiso con la construcción de la otredad y el amor por el estudiante es la base sobre la que debemos construir.

Es imperativo que, como sociedad, repensemos nuestras prácticas educativas y adoptemos enfoques innovadores que integren la Inteligencia Artificial de manera ética y efectiva.

¿Estamos realmente preparados para aprovechar todo el potencial de estas herramientas mientras enfrentamos sus retos éticos y pedagógicos? La lectura del libro de la Dra. Copertari, “Debates y desafíos de la inteligencia artificial en las aulas. Pensando una nueva educación“, se presenta como una guía indispensable en esta tarea. Su relevancia radica en el intento de “entramar un vínculo humano con un autómata” desde una perspectiva “no apocalíptica ni apologética“, abriendo nuevos escenarios en el campo educativo. Este es un debate urgente, un imperativo social que merece nuestra más profunda atención y acción colectiva.

Escucha los comentarios de Lucas y Clara sobre la Inteligencia Artifical en la educación