Guido Calderón

Turismo con lanzas

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Lunes 03 de septiembre 2018

El liberalismo propone un modelo de apoyo a la producción, exportaciones, rebaja de impuestos y flexibilidad laboral para salir de la crisis. La izquierda insiste en ampliar impuestos al empresariado, altos aranceles para proteger la “industria nacional”, subsidios a “los pobres”. Y ser pobre aquí es un trabajo a tiempo completo en reclamo de más derechos, pagados por quienes sí laboramos. Pero ninguna de las tendencias, definen el modelo del turismo que beneficie a todo el país.

La Izquierda hizo hincapié por el Ecoturismo, término tan devaluado que “eco” se llaman hasta las contaminantes gasolinas. Se reinventó al Turismo Sostenible, que va desde la inclusión de las comunidades campesinas en el negocio, pasa por el turismo de naturaleza, hasta el aislamiento total de los santuarios naturales, donde el ser humano es visto como un destructivo intruso y no como otro ser vivo.

El liberalismo propone las franquicias internacionales que con sus poderosas cadenas de mercadeo captan turistas en el extranjero hacia sus gigantescas instalaciones - todo incluido - y es poco lo que queda en las ciudades o comunidades receptoras, salvo sueldos pagados a empleados locales.

Ambas propuestas ya las tenemos en Ecuador. Abundan los Centros de Turismo Comunitario quebrados o con vida artificial gracias a donaciones de gobiernos seccionales. Muchos se dicen defensores de la Pacha Mama, argumento que no compensa privación de servicios básicos, bichos y pésima comida. Los pocos exitosos han asimilado técnicas de calidad, mercadeo y su compromiso con una preservación incluyente, que conecta al turista y la naturaleza en condiciones seguras y agradables.

Las cadenas hoteleras internacionales no paran de llegar al Ecuador, en especial a las rentables Quito y Guayaquil que concentran casi el 50% del turismo ecuatoriano y están buscando destinos de gran afluencia para instalarse; ante lo cual hay temor en la hotelería familiar que es el 90% de la existente y la mayor generadora de empleo privado en el país junto a la restauración.

En el discurso, todos los políticos ofrecen impulsar el turismo e ilusionan a la gente que cree que saldrá de la pobreza construyendo una cabaña en medio del bosque, y engañan a los inversionistas extranjeros asegurando una estabilidad jurídica y libertad laboral que no existen.

La izquierda ha matado el turismo en los países que gobierna más de un periodo presidencial. En las naciones que hay alternancia democrática, el turismo no para de crecer.

Ecuador necesita un Turismo en Democracia, preservar sin extremos ni exclusiones, defender la Pacha Mama con ejemplo no con lanzas, incorporar tecnología a la naturaleza, regular las Apps mundiales; y, permitir el ingreso del capital extranjero en zonas por desarrollarse, no donde la mesa la sirvieron los pequeños y medianos emprendedores, forjadores del actual turismo ecuatoriano.