El futuro de Quito

Quito necesita impulsar una transformación industrial y tecnológica para generar productos de alto valor y aumentar sus exportaciones.

En base a la estructura productiva del Ecuador, durante los próximos veinte años los ingresos de dólares a la economía serán mayores en las provincias de la Cuenca del Guayas, donde el progreso será continuo y el nivel de vida mejor. Las demás provincias continuarán viviendo con los ingresos que puedan generar a base de producción agropecuaria, mineral y bienes de uso interno. Entonces el poder político seguirá vigente en las provincias que generan exportaciones crecientes.

Quito necesita un desarrollo industrial moderno, a base de las nuevas tecnologías, que produzca excedentes de productos de alto valor que puedan ser exportados por vía aérea, para que el Aeropuerto sea un motor que impulse los bienes hacia los mercados del mundo, por más lejanos que parezcan.

A tal efecto es necesario crear grandes Zonas Francas sin impuestos, con seguridad jurídica y profesionales de alta calidad, alrededor del Aeropuerto de Quito, tal como lo ha hecho Montevideo junto su puerto y aeropuerto, en base a su talento nacional. Para esto es necesario elaborar proyectos grandes y atractivos para inversionistas de China, Japón o Corea, que impliquen una especialización productiva de bienes de alto valor.

Este giro estructural de las vías productivas se puede hacer con un Alcalde de Quito que sea un líder de alta categoría, creíble y capaz para emprender en nuevas políticas de dinamización productiva, junto con inversionistas de la Sierra Centro, de modo que podamos crear exportaciones con tecnología avanzada. De lo contrario, Quito se estancará junto con las provincias de la Sierra y su futuro será incierto.

Quito necesita salir de su visión parroquiana, de su pasividad productiva, a base de sus propios medios, sin esperar nada del gobierno nacional, que le seguirá ofreciendo un Museo Nacional.