ONU, Ecuador y covid 19

Las relaciones internacionales han sufrido un gran impacto como consecuencia de la pandemia del corona virus y, su consecuencia, la agudización de la crisis económica mundial. Pero han sido particularmente las organizaciones multilaterales globales y regionales las más afectadas en sus actividades y en su relacionamiento con sus países miembros.

Para empezar, la ONU y su sistema de órganos y organizaciones. Entre los órganos, vale decir la Secretaría General, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, poca relevancia han tenido en esta coyuntura que afecta al mundo entero. El Secretario Antonio Guterres ha hecho algunos llamados a asumir con responsabilidad y solidaridad pero sin la fuerza y la autoridad que le da su cargo. Han sido simples exhortos y no ha tenido ninguna iniciativa que bien pudo haberla suscitado para concertar voluntades de las grandes potencias para que con sus recursos y conocimientos aúnen esfuerzos contra la pandemia. Dada la dimensión de la crisis, el Consejo de Seguridad, a pesar de que su responsabilidad es tratar temas relacionados con la paz y la seguridad, tampoco ha tenido pronunciamientos acordes con su relevancia y que debieron darse pues la seguridad del planeta puede verse comprometida. La ONU ha perdido protagonismo desde años atrás lamentablemente y ahora este hecho ha quedado en evidencia.

Según he podido conocer, como consecuencia de esta pandemia el funcionamiento de la relación del Ecuador con el Sistema ONU ha disminuido en un 40 por ciento en este período debido a las dificultades de conectividad inevitables. Ha habido un esfuerzo digno de resaltar del Servicio Exterior de carrera en una coyuntura tan compleja que pudo haber bloqueado completamente proyectos y programas para los más desfavorecidos. Estos siguen adelante aunque se han direccionado, como era previsible, a atender la crisis. Sus oficinas en Quito han tenido un rol que merece reconocimiento.

Entre las organizaciones del Sistema, la credibilidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sufrido un enorme deterioro. Es, sin duda, la entidad más afectada. Su Director General, el eritreo Tedros Adhanom, ha sido cuestionado principalmente por Estados Unidos acusándolo de proteger a China por su supuesto incumplimiento de informar a tiempo de la pandemia y de ocultar información sobre el virus.

El Presidente Trump ha llegado a anunciar su decisión de dejar de aportar la cuota de su país y retirarse de la Organización. Esta reacción es obviamente fruto de la confrontación que viene dándose entre las dos grandes potencias en otros ámbitos pero no deja de ser grave y sintomática. Otros países, especialmente europeos, han criticado igualmente a la OMS por su reacción lenta frente a la pandemia y por asumir una actitud complaciente con Beijing.

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