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Hay que reconocer que el pánico se está instalando en el país. No hay día en que muchos se horroricen con los diferentes videos y fotografías de asesinatos, robos , se-cuestros. Miembros de las organizaciones delictivas se filman orgullosos de la fuerza que tienen por las armas. Sí. Son escenas de horror que espantan a muchos yque afectan el espíritu de la Nación. Los ciudadanos comienzan a sentirse paralizados. Nada será peor para los seres humanos que el miedo al miedo. Y eso están viviendo los ecuatorianos.
Muchos han preferido ya quedarse en sus casas por las noches. Ya los conductores de taxis o de las aplicaciones que prestan un servicio de transporte prefieren retirarse cuando en las ciuda-des ya oscurece. Los propietarios de restaurantes o locales co-merciales no solamente se ven golpeados en el ánimo sino en su imagen: sus clientes o potenciales clientes no quieren ir allí. Quedan estigmatizados como sitios peligrosos.
La ciudadanía se siente desprotegida por parte del Estado. An-te ello, busca el aislamiento y poseer armas de fuego. De la pose-sión y tenencia de armas se ha dicho mucho, pero aquellos que están a favor tienen un argumento que no deja de ser verdadero: el Estado no los defiende. Unos ciudadanos están buscando la manera de cerrar las calles de sus barrios. Y no importa que sea algo que vaya en contra de la libre movilidad: las calles se tienen que cerrar, con permisos del Municipio o sin estos.
Tampoco ayuda que se divulgue información de supuestos, ca-sos a futuro. Está bien tener un sistema de inteligencia que per-mita prevenir a la ciudadanía, pero tampoco se puede divulgar información que genere un pánico mayor y el país se sienta aún más sometido por el miedo a la violencia delincuencial.
Hay aquellos que no se han dejado atemorizar y tratan de lle-var una vida normal. Es un acto plausible y de valentía. Esa es la actitud que deben vivir los ecuatorianos. Hay miedo, es cierto, pero el crimen organizado quiere tener al país sometido a su vo-luntad. No es solamente la unidad lo que permitirá enfrentar al crimen organizado. Se requiere de un verdadero liderazgo.