Singapur abre una puerta que Ecuador debe saber abrir

Ecuador debe convertir el acercamiento con Singapur en una estrategia de inversión, tecnología, comercio y conexión con Asia.

Historia real de un gallo que llenó de alegría y descendencia.

La visita del presidente Daniel Noboa a Singapur abre una oportunidad que Ecuador debería mirar más allá de las cifras inmediatas de comercio.

Singapur no representa, por su tamaño, un mercado comparable con China u otros mercados asiáticos, pero su importancia económica rebasa ampliamente su demanda interna. Es un centro financiero, tecnológico y logístico con capacidad para conectar negocios con el Sudeste asiático.

Singapur es una economía de altos ingresos y uno de los principales centros comerciales, financieros y logísticos de Asia, cuyo peso internacional supera ampliamente el tamaño de su mercado interno. Su fortaleza se sustenta en la apertura al comercio, la inversión extranjera, la innovación y una infraestructura altamente competitiva.

El acercamiento tampoco comienza desde cero. Entre 2021 y 2022, Ecuador y Singapur ya mantuvieron conversaciones bilaterales mientras el país buscaba incorporarse como miembro pleno de la Alianza del Pacífico.

Ese proceso incluía posibilidades de profundizar las relaciones comerciales y atraer inversiones. La adhesión ecuatoriana no prosperó, pero la agenda bilateral puede retomarse por otra vía.

La actual visita presidencial ofrece precisamente esa posibilidad. Ecuador y Singapur suscribieron un memorando de entendimiento, vigente por dos años, que contempla cooperación en digitalización, sostenibilidad, salud pública, educación, comercio y economía. Además, el Gobierno ecuatoriano planteó oportunidades de inversión en puertos, energía renovable, agroindustria y tecnología.

Ese enfoque resulta acertado. Limitar la relación con Singapur a cuánto cacao, café o mariscos sería desaprovechar buena parte de su potencial. El objetivo debe incluir transferencia de conocimiento, transformación digital, inteligencia artificial, ciberseguridad, logística, inversión y desarrollo de sectores estratégicos.

También existe una dimensión geográfica que debe aprovecharse en ambas direcciones. Singapur puede funcionar como plataforma para ampliar la presencia ecuatoriana en Asia, mientras Ecuador puede proyectarse como puerta hacia la costa del Pacífico latinoamericano.

El propio Gobierno ha destacado el papel singapurense como centro logístico y tecnológico y su potencial como punto de entrada hacia otros mercados asiáticos.

El desafío comienza después de los memorandos y consiste en construir una hoja de ruta, identificar proyectos concretos, facilitar inversiones y dar continuidad institucional al acercamiento.

Singapur ofrece una oportunidad para diversificar las relaciones económicas de Ecuador. El éxito no debería medirse únicamente por cuánto se exporte a ese país, sino por cuánto capital, tecnología, conocimiento y acceso a nuevos mercados pueda generar esta relación.

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