Refinería Esmeraldas: un nuevo sobresalto

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Domingo 18 de agosto 2019

Ha causado sorpresa, por decir lo menos, la manera en la cual el Gobierno ha dado a conocer las decisiones que baraja para tratar de resolver los recurrentes problemas de la Refinería Estatal Esmeraldas.

La suerte del importante complejo ha estado presente en el debate público en los últimos años, debido a la tan promocionada y onerosa repotenciación realizada durante el gobierno de Rafael Correa, y a las sucesivas paralizaciones para tratar de arreglar daños estructurales.

Tanto el sobreprecio como los errores de procedimiento y de fiscalización han sido motivo de procesos judiciales, así como de un informe internacional que incluye otras obras emblemáticas de un período caracterizado por un gran dispendio y por megaobras con graves errores.

Por eso llama la atención que, frente a un tema de tanta trascendencia para la economía nacional, no haya habido un acuerdo al interior del Gobierno y trasluzcan posiciones encontradas entre el ministro rector de la política energética, Carlos Pérez, y el consejero presidencial Santiago Cuesta, quien el jueves se adelantó a anunciar el cierre del complejo por afectaciones a la salud y al ambiente denunciadas por la ciudadanía, para dar paso a una concesión.

El Ministro de Energía considera, por su parte, que se pueden superar los problemas de contaminación y de ineficiencia con el mejoramiento de la planta y no necesariamente con el cierre, que obligaría al país a importar derivados, con las consecuencias económicas que ello conlleva.

Es casi inconcebible que una obra en cuya repotenciación se gastó tanto -USD 2 300 millones- resulte tan nociva para la comunidad y para las cuentas fiscales, pero es la realidad. Entonces es acertado tomar una decisión para intentar una solución definitiva, adecuada y responsable.

Ello implica transparencia y respeto a los procesos que se han inobservado tantas veces, pese a la gravedad de las circunstancias. Hay una visión y una responsabilidad técnica en manos del ministro Pérez, y una responsabilidad política en manos del presidente Lenín Moreno.