Un alcalde cuestionado y una ciudad sin avances

Como pocas veces en la historia reciente, alrededor del liderazgo del Alcalde se ha producido una fuerte crisis política que no se resuelve. Los señalamientos son la inacción y la falta de claridad frente a posibles actos de corrupción en el entorno.

La reciente sesión del Concejo Municipal fue una retahíla de peticiones de renuncia por parte de algunos concejales metropolitanos.

Los aliados del Alcalde -como el propio Vicealcalde, quien llegó en su agrupación política- ya se desmarcaron en medio de fuertes críticas a la gestión y a su presencia. Lo propio hizo, con matices, el bloque de la Revolución Ciudadana, que además cuestionó a varios concejales.

En dos años de esta administración, Quito ha ido de tumbo en tumbo por varias causas, y no solo por la pandemia. Debía tener su Metro en funcionamiento y no lo tiene. La decisión de darle al sistema una administración a cargo del propio ente Municipal ha recibido cuestionamientos. Resultado: aún los trenes no terminan las pruebas y el sistema no se pone en marcha mientras ya se pagan los préstamos. Un absurdo gigante.

Luego llegaron observaciones a los contratos de repavimentación, y la ciudad tiene baches por doquier. Hubo contratos de señalética que fueron observados por sus costos.

La pandemia acarreó una importación de pruebas rápidas de dudosa efectividad y cuyo contrato está en estudio en la Corte provincial de Pichincha y pronto será motivo de substanciación. El Alcalde usa grillete electrónico por este caso y su situación se dilucidará el 26 de abril.

La recolección de basura deja dudas, sobre todo por la capacidad al límite de un inmenso cubeto que podría colapsar en poco tiempo más.

A los cuestionamientos que deben ventilarse y aclararse en la justicia se suman los mensajes del celular del hijo del Alcalde con funcionarios, que deberán analizarse y juzgarse.

Varios concejales piden la renuncia. Otros quieren la remoción y se reaviva la posible revocatoria. El Alcalde, por su lado, dice que se siga el debido proceso y que no renunciará. Así estamos en el ‘lindo Quito’.