Proyecciones económicas y reforma tributaria

El desempeño de la economía ecuatoriana muestra un mejor comportamiento. El Banco Central (BCE) acaba de elevar su previsión de crecimiento para el 2021 a 3,55%. Esta actualización es mayor en comparación con el 2,8% proyectado en mayo pasado.

El avance del plan de vacunación, los mayores volúmenes de créditos otorgados por el sistema financiero nacional, el buen desempeño de las exportaciones petroleras y no petroleras, y el aumento en el flujo de remesas han impulsado el consumo final de los hogares y la inversión.

La previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto en este año evidencia una recuperación frente a la contracción de 7,75% de 2020.

El reciente estudio de opinión empresarial, con resultados a octubre, también muestra indicadores positivos frente a temas de ventas, ingresos, inventarios y personal ocupado.

Para 2022, el BCE prevé un crecimiento preliminar de 2,54%, que responde al impulso de la inversión, principalmente en el sector petrolero y minero; exportaciones y gasto de consumo final de los hogares.

Si las proyecciones de los gremios de la producción y las cámaras de comercio se cumplen en diciembre, por las mejores expectativas de ventas, en balance anual será positivo.

No obstante de este escenario promisorio, la vigencia de la reforma tributaria genera inquietudes por el evidente impacto en el manejo financiero de empresas y consumidores.

Las reformas introducidas en la denominada Ley de Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal involucran ajustes en el impuesto a la renta (IR) y además se plantean contribuciones especiales de las empresas, sobre todo a las que les fue mejor en un año afectado por la pandemia.

En el caso de los consumidores, y en especial al segmento encasillado como clase media, puede haber una repercusión y causar un freno en la reactivación del consumo de los hogares. Si bien se reduce el IVA en algunos productos, el IR aumenta.

El escenario puede complicarse, en la medida que el alza salarial prevista para el 2022 no satisfaga a trabajadores, ni a empresarios ni al Gobierno.

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