Del paro a la discrepancia civilizada

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Lunes 07 de octubre 2019

La eliminación de los subsidios generalizados a los combustibles decidida por el Gobierno era indispensable.Las reacciones de protesta son explicables pero mostraron, sin embargo, episodios violentos inaceptables.

La movilidad debe recobrar sus flujos normales. En la Costa, el tránsito vehicular ya casi es total. La reanudación de clases seguirá pendiente por razones de seguridad.

Es urgente que los municipios asuman su responsabilidad en cuanto al estudio y modificación de tarifas. Durante años se reclamó asumir competencias: esta es una de ellas. El ajuste de tarifas debe ser moderado, proporcionado y técnico, compensando al transportista y afectando en la menor medida posible al usuario. El Ejecutivo puso limites también para las tarifas interprovinciales.

Varias marchas indígenas que se han mostrado en distintas provincias de la Sierra, con bloqueo de carreteras, tensiones y hasta absurdas retenciones de uniformados, evidencian un rasgo inusual e inaceptable.

Durante las protestas del jueves hubo expresiones de violencia, tanto en los manifestantes -por ejemplo en el centro de Quito por parte de miles de jóvenes- cuanto por parte de las fuerzas del orden. Injustificable la represión policial extrema, incluso los golpes a periodistas que cumplen su tarea de informar a la gente.

La semana puede mostrar otras movilizaciones como las de sectores sindicales frente a las medidas y las reformas. Una expresión de su punto de vista es lógica. Pero los bloqueos a las personas que quieran transitar y trabajar no serían aceptables.

Las discrepancias y los debates sustentados sobre el proyecto de reforma que enviará el Ejecutivo a la Asamblea, son entendibles, aunque el bloqueo a los cambios que el país requiere y a la posibilidad de dar más trabajo a desempleados y subempleados no sería racional.

La clase política debe para tratar los temas con altura y patriotismo. Las manifestaciones violentas y las arengas para generar inquietud gratuita e interesada no son bien recibidas. En democracia se debe discrepar en forma civilizada. Ese es el único camino.