Panamá diversificó su energía hace 10 años y Ecuador sigue con el plan en el papel

Ecuador tiene un espejo en su socio comercial, Panamá, para conocer y aprender sobre cómo evitar apagones y cambiar su sistema energético.

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

Hace una década, Panamá enfrentaba el mismo dilema que hoy preocupa a Ecuador: estiaje y apagones, porque su energía dependía de las hidroeléctricas y, por tanto, de la lluvia. En 2015 y 2016 tomó una decisión: abrió la puerta a la inversión, creó reglas para licitar y construir parques eólicos y, en 2016, licitó campos para producir gas natural. Allá, cuando no llueve, sopla el viento. Y ese viento hoy genera electricidad.

Ecuador conoce el costo de no diversificar: en 2024 tuvimos apagones de hasta 14 horas diarias y en 2026 hay cortes de luz para las industrias, con el fin de preservar el embalse de Mazar.

Panamá ofrece a Ecuador una experiencia de transformación del sector eléctrico y que puede servir para cambiar los apagones por proyectos de inversión energética

Las hidroeléctricas ofrecen energía baja en emisiones, pero son vulnerables a cualquier estiaje o a un evento como El Niño que afecta a Ecuador. La demanda también ha crecido. Tras la pandemia, la demanda energética del país aumentó del 5% al 10%, según Juan Paredes, miembro del Consejo de Ingenieros para la Transición Energética de la ONU. Panamá mantiene un ritmo parecido, entre el 8% y el 10% en la última década.

La diferencia con Panamá no está en los recursos. Ecuador tiene geotermia, ríos y viento. Tiene incluso un plan maestro eléctrico. Lo que le falta, advierte Paredes, es convertir ese plan en proyectos, y eso exige políticas de Estado que sobrevivan a los cambios de gobierno. Ningún inversionista apuesta por obras de largo plazo si las reglas cambian con cada administración.

Por eso Panamá puede convertirse en un socio estratégico. El acuerdo comercial que ambos países persiguen abre las puertas para una conversación técnica sobre regulación, licitaciones e inversión; en ese campo, el país centroamericano ya tiene un recorrido y con éxito, según los expertos.

Aquí algunos detalles y proyectos que pueden unir a los dos países. Panamá exporta electricidad a sus vecinos desde 2015 a través del Siepac, el sistema centroamericano. El Sinea, la red andina a la que pertenece Ecuador, avanza a otro ritmo. Unir ambos mercados requiere una interconexión entre Panamá y Colombia que el BID impulsa desde hace diez años: 500 kilómetros, 130 de ellos bajo el mar para esquivar el Darién. Aun así, el cable es la parte sencilla. Para Paredes, lo más complejo son las reglas, porque armonizar normas técnicas entre países con intereses propios toma tiempo y paciencia política.

Ecuador tiene ahora una carta a su favor. Desde 2026 ocupa la Presidencia pro tempore del Sinea y dispone de un año para definir una agenda de integración. Incluir a Panamá en ella no garantiza resultados, pero sí allana el camino para que los dos países puedan conectarse.

El espejo panameño muestra que la diversificación empezó con decisiones concretas hace 10 años. Ecuador tiene la oportunidad de aprender de su socio y revertir este escenario de apagones, que actualmente golpea a la industria y a los ecuatorianos en general.

Lea aquí nuestros editoriales