Mensaje de encuentro y libertad de Lasso

El presidente electo Guillermo Lasso visitó las instalaciones de EL COMERCIO, dio una entrevista a dos de nuestros editores y conversó con los directivos de esta casa editorial.

El gesto es un mensaje democrático, en medio del trajín diario, con miras a formar gobierno y a buscar una gestión gubernamental efectiva desde el primer día del mandato.

Los compromisos pasan por el respeto irrestricto a la libertad de prensa. Remarcó que bogará por eliminar la actual Ley de Comunicación, una herencia de visiones controladoras y destructivas. Aseguró que será tolerante ante la crítica y que terminará con las cadenas nacionales.

La diplomacia de las vacunas es para el próximo Mandatario la prioridad número uno. Los contactos que ha mantenido con los líderes de la alta política mundial lo certifican.

Hubo contactos con Xi Jinping y Vladimir Putin, un diálogo con el Secretario de Estado estadounidense y un encuentro con embajadores de los países de la Unión Europea.

Lasso dijo que, en todos los casos, hizo sentir la prioridad de su Gobierno: salvar vidas, ya no solo como una medida humana y de salud sino económica. Una condición básica para salir de la pobreza y generar empleo.

Buscará cumplir la promesa de acelerar la inoculación masiva, pero ahora prefiere esperar las cifras del actual Gobierno. Mientras tanto, ya habla de una logística basada en el modelo de votación llevado a cabo por el Consejo Nacional Electoral, con el apoyo de la fuerza pública.

También espera el traspaso para hablar de cifras económicas, pero cree que estas no son tan pesimistas como se las describe. Ya empezó gestiones con los multilaterales.

El Presidente electo no escatimó palabras para ratificar que el Ecuador del encuentro no solo fue un lema convincente para ganar votos, sino será la política que quiere aplicar ni bien asuma el poder y llegue a Carondelet. Un buen mensaje.
Un presidente debe gobernar no solo para los ecuatorianos que le dieron su voto sino debe pensar en el bienestar de todos, sin miramientos. Así piensa Lasso orientar su política.