Más ecuatorianos usan tarjetas de crédito, ¿pero saben cómo usarlas?

Más de 61 000 ecuatorianos estrenaron tarjeta de crédito en 2025. El reto es convertir ese acceso en bienestar financiero.

El aumento de tarjetas de crédito impulsa la inclusión financiera, pero también exige mayor educación para evitar el sobreendeudamiento.

El crecimiento del uso de tarjetas de crédito en Ecuador confirma una transformación en la relación de los ciudadanos con el sistema financiero.

En 2025 estuvieron vigentes más de 4,6 millones de tarjetas con consumos registrados y más de 61 000 personas accedieron por primera vez a este instrumento. La cifra es positiva porque refleja mayor inclusión financiera, digitalización de pagos y acceso formal al crédito.

Sin embargo, el avance no debe leerse únicamente como una señal de dinamismo del consumo. Una tarjeta de crédito puede abrir puertas, construir historial financiero y facilitar compras necesarias; pero también puede convertirse en una fuente de sobreendeudamiento cuando se usa sin planificación.

El crédito que ofrecen las tarjetas no es ingreso adicional. Es dinero prestado que exige disciplina, fechas claras de pago y conocimiento de costos.

El dato de que más jóvenes ingresen al sistema financiero merece especial atención. Para las nuevas generaciones, una tarjeta puede ser el primer contacto con la banca formal.

Por eso, su uso debe ir acompañado de educación financiera real, sencilla y práctica. Desde cómo leer un estado de cuenta, hasta cuándo conviene diferir una compra, qué significa pagar solo el mínimo y cómo evitar que los intereses consuman el presupuesto familiar.

El crecimiento de las operaciones con tarjetas también plantea un reto para bancos, comercios, hogares y autoridades.

La inclusión financiera no se mide solo por el número de productos colocados, sino por la capacidad de los usuarios para tomar decisiones informadas.

Un sistema financiero sano no necesita consumidores impulsivos, sino ciudadanos que entiendan sus obligaciones y administren el crédito como una herramienta, no como una salida permanente ante la falta de liquidez.

Ecuador avanza hacia una economía más digital y bancarizada. Ese camino es necesario. Pero el verdadero progreso estará en lograr que cada nueva tarjeta entregada venga acompañada de una cultura de responsabilidad. Usar crédito puede ser conveniente; usarlo bien es lo que fortalece la salud financiera.