Una hoja de ruta para las empresas públicas

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Viernes 30 de agosto 2019

Entre los objetivos trazados por el Gobierno está buscar una salida a las empresas públicas, para que no generen más pérdidas al Estado.

En ese sentido, el año pasado anunció un plan de optimización con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y en el marco de los estándares que establece la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). Ecuador quiere ser parte de ese organismo y este es un aspecto que se debe tener en cuenta.

Desde el año pasado, el Ejecutivo trabaja de cerca con el Banco y ahora los resultados de esa gestión se quieren plasmar en un proyecto de reformas a la Ley orgánica de Empresas Públicas, que rige desde 2009. Por ahora se destacan tres ejes de renovación en la normativa: modificar el mecanismo de elección del directorio, tener una mayor supervisión de la autoridad tributaria y contar con algo que parece elemental: publicar sus balances auditados.

Durante el Gobierno anterior, las empresas públicas tuvieron un papel protagónico, bajo el contexto de los lineamientos político-ideológicos mediante los cuales se puso al Estado como un actor clave en el desarrollo económico. Se destinaron millonarios recursos para edificar voluminosas infraestructuras, se contrató personal con sueldos altos; es decir, no se escatimaron esfuerzos para que esa nueva visión estatal del desarrollo y competitividad se consolide.

Ese propósito no se cumplió. Nunca hubo un manejo empresarial, hubo afectación patrimonial, se generaron millonarias pérdidas, se constituyeron en focos de corrupción y se pagaron favores políticos.

Ahora el primer paso es reformar la ley. Luego se espera sanear esas empresas y, en algunos casos, concesionar su administración a la empresa privada o, en su lugar, como en el caso de la fusión de Petroecuador y Petroamazonas, colocarlas en la bolsa para levantar financiamiento.

La gran lección es que el Estado debe generar una política para definir dónde quiere invertir y tener claro el motivo por el cual quiere tener una empresa. De lo contrario, las consecuencias están a la vista.