Guayaquil, el puerto y la ciudad pujante de Ecuador

Guayaquil celebra 488 años de fundación con la resiliencia y el espíritu de progreso que han marcado su historia.

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Guayaquil cumple un nuevo aniversario de su fundación este fin de semana. El 25 de julio es el día del apóstol Santiago, patrono de España, el mismo del Camino de Santiago de Compostela. En su honor, el 25 de julio de 1538, se fundó Santiago de Guayaquil, el puerto principal y la ciudad pujante de Ecuador.

Guayaquil es sinónimo de prosperidad y de metropolitanismo. Su condición de puerto así se lo permite. Pero la ciudad no solo ha sido economía: es una ciudad de una gran gastronomía y de donde han salido grandes escritores, artistas, músicos, e incluso figuras políticas que han sido fundamentales para la construcción de una nación llamada Ecuador.

Una ciudad de ese tamaño y con ese movimiento intenso en América Latina siempre tiene enormes desafíos. Ahora son políticos, institucionales y, sobre todo, la inseguridad.

Pero Guayaquil también ha demostrado a lo largo de su historia su capacidad de salir adelante, regenerarse, renovarse, sin dejar de tener un carácter de gente amable, festiva y abierta.

En tiempos en que el país parece debatirse entre la incertidumbre y la confrontación, conviene mirar a Guayaquil más allá de sus problemas coyunturales. Su historia demuestra que las ciudades no se construyen únicamente con obras o inversiones, sino también con el esfuerzo cotidiano de sus ciudadanos, con su capacidad de emprender, de recibir a quienes llegan y de reinventarse cuando las circunstancias lo exigen.

Ecuador necesita una Guayaquil fuerte, segura y dinámica. No solo porque en ella se mueve buena parte de la economía nacional, sino porque su vitalidad termina irradiándose al resto del país. Defender a Guayaquil es también defender una parte esencial de la identidad ecuatoriana.

En un nuevo aniversario de su fundación, la mejor manera de rendir homenaje a Santiago de Guayaquil no es únicamente recordar su pasado, sino asumir el compromiso de construir un futuro en el que vuelva a ser un referente de progreso, convivencia y oportunidades. Porque cuando Guayaquil avanza, avanza también el Ecuador.