
Ecuador conoce demasiado bien el costo de la vulnerabilidad eléctrica y también sabe que el gas natural del Campo Amistad puede aliviar y ser una alternativa en las crisis.
Cada estiaje que reduce el caudal de las hidroeléctricas devuelve al país la misma pregunta desagradable: con qué se enciende la luz cuando falta el agua. Los recientes hallazgos en el Campo Amistad ofrecen una respuesta que vale la pena tomar en serio.
Los trabajos de reacondicionamiento de pozos ejecutados en 2026 por Petroecuador, con una novedosa tecnología, dieron resultados concretos. La producción de gas natural en el Campo Amistad pasó de 17 a 29 millones de pies cúbicos diarios y, en el proceso, se identificó el yacimiento Progreso, una formación cuyo gas la estatal describe como premium, con un contenido de metano de entre 99,38% y 99,43%.
En un país donde cada sequía amenaza con apagar la luz, el gas de Campo Amistad dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica.
Es un recurso tan puro que, según la misma empresa, no exige costosos procesos de purificación. El descubrimiento, apoyado en inteligencia artificial y en la reinterpretación de datos sísmicos existentes, demuestra que el potencial del Bloque 6 estaba subestimado.
La oportunidad es evidente. Petroecuador proyecta alcanzar entre 75 y 80 millones de pies cúbicos diarios hacia el primer semestre de 2027, un volumen que permitiría abastecer por completo a la termoeléctrica Machala y sustituir importaciones de diésel.
La estatal calcula un ahorro cercano a 128 millones de dólares anuales en divisas. Aprovechar ese margen exige inversión: la propia empresa estima unos 120 millones de dólares para perforar cuatro pozos adicionales, con fondos propios y la plataforma Jack-Up ya disponible.
Aunque, es conveniente mantener la prudencia. Las reservas atribuidas a Progreso siguen siendo estimaciones internas que requieren la certificación de una entidad independiente, que aún está pendiente y que debe convocar Petroecuador.
Aun con esas cautelas, la dirección sobre la importancia del Campo Amistad en la política energética del país parece clara. Invertir en Campo Amistad no es apostar por una promesa incierta, sino por un campo en producción desde el 2000 que hoy muestra un potencial renovado. En un país expuesto a apagones recurrentes, fortalecer la producción nacional de gas es, sencillamente, una decisión de sensatez energética.