Los GAD, entre las demandas y la responsabilidad

La demanda de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) por pagos atrasados llegó a Carondelet.

El Presidente se reunió con la Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME), explicó la penuria fiscal y comprometió ciertos pagos.

Para el caso concreto de los municipios, el Ejecutivo hará entregas por USD 82 millones. El Ministro de Finanzas explicó que el monto se desagregará así: USD 29 millones para los municipios pequeños; USD 34 millones para los municipalidades de tamaño mediano; y USD 18,2 millones para los cabildos grandes.

Los alcaldes que conforman la Asociación analizaron la propuesta. Es verdad que se trata de asignaciones por derechos, es verdad también que una de las condiciones de la autonomía señalada en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización busca la entrega automática de recursos. Eso evita el palanqueo de partidas sin control ni planes, como antes.

Pero el otro aspecto que hay que poner sobre la supuesta mesa servida es una realidad harto distinta y el nuevo momento que trajo el coronavirus al mundo y, claro, al Ecuador.

La economía está destruida, los ingresos cayeron por la contracción de los ingresos petroleros, de otras exportaciones y de los impuestos. Hay quiebra de empresas y desempleo.

Bajo esa lógica, cuando muchos sectores hacen sacrificios, miles de personas se quedan sin trabajo y la economía se contrae, es indispensable que los GAD tomen conciencia.

Hay que bajar gastos: los de inversión, al mínimo requerido. Las nóminas abultadas de servidores municipales y provinciales ya no pueden ser las mismas, la economía no aguanta.

Pero es menester repensar el diseño de la estructura presupuestaria de los GAD. Guayaquil puede ser un ejemplo. 15% de los gastos son corrientes y el 85 va para inversión. Esa dinámica se revierte de modo virtuoso en la economía local y nacional.

Quizá va siendo hora de fusionar gobernaciones y prefecturas, evitar el doble gasto. El país tiene una economía pequeña y pequeña debe ser su estructura burocrática.

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