Exportaciones récords, pese a la guerra y el paro indígena

Las exportaciones no petroleras ecuatorianas crecieron por segundo año consecutivo en los mercados.

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Las exportaciones no petroleras ecuatorianas crecieron por segundo año consecutivo en los mercados extranjeros.

En el 2022 se exportaron USD 22 685 millones en las no petroleras, incluida la industria minera.

Las ventas no petroleras- no mineras cerraron en USD 18 272 millones, con un crecimiento del 14% frente al 2021. En ese año se exportaron USD 15 969 millones.

El desempeño del sector no petrolero-no minero se debe gracias a la expansión de las ventas de camarón a China, especialmente; aunque también crecieron en Estados Unidos.

Otros sectores que contribuyeron fueron el banano, cacao, manufacturas y el sector agrícola y agroindustrial. Este último no creció más allá del 1%, pero tuvo un importante aporte del 38% en el total general.

Este crecimiento se consiguió, pese a las dificultades ocasionadas por la guerra de Rusia contra Ucrania y la paralización de 18 días de las actividades económicas por la protesta indígena.

El caso del banano es particular, porque fue el producto más afectado, debido a que uno de los mayores mercados es Rusia. Los efectos fueron inmediatos, sin embargo, en el segundo semestre las condiciones mejoraron. Por esa razón, el banano se exportó un 5% más a Rusia en dólares, pero con una caída del volumen de un 2%.

Esos indicadores muestran que, pese a esos dos graves efectos, Ecuador logró unas exportaciones récords.

En el camino del 2022 hubo otros factores externos que también incidieron en la producción y las ventas.

La apreciación del dólar frente al euro y las monedas de los países vecinos, la inflación en Estados Unidos, los problemas energéticos en Europa, los altos costos logísticos, así como la poca apertura de China por sus confinamientos del covid desafiaron al sector productivo.

La innovación, una mejor calidad, una búsqueda de nichos de mercados y un fortalecimiento de las exportaciones en los destinos que ya tiene Ecuador evitaron un desplome del comercio exterior.

Las empresas se adaptaron a las nuevas condiciones económicas y siguieron adelante con sus objetivos de mejorar las exportaciones. Lo consiguieron.

Entre estas buenas noticias hay un ‘pero’: la mejora de la competitividad. Todos los sectores productivos y los empresarios presionan y piden trabajar en la agenda de competitividad.

Eso quiere decir bajar costos de producción, reducir cargas tributarias de todo tipo, evitar la tramitología, tener flexibilidad laboral, entre otros indicadores.

Las proyecciones del 2023 son de crecimiento, aunque todo depende de las condiciones políticas internas del país y de las externas. Será un 2023 desafiante.