Las elecciones en Colombia no serían las definitivas

Cualquier elección presidencial de un país importa para otros y más aún si se trata de un vecino, como es el caso de Colombia. Las razones son obvias: el intercambio comercial es mayor, el flujo de personas por las fronteras a diario es abundante. Siempre será una preocupación que las fronteras se cierren por cualquier causa, como ahora, precisamente por los comicios.

Afortunadamente, las relaciones con Colombia han sido históricamente buenas. Hubo, como es de esperarse, momentos de tensión, sobre todo en una década cuando la Diplomacia estuvo regida por tendencias ideológicas y no por los intereses nacionales, como debe ser. Además, ambos países padecen un problema común muy grave: el narcotráfico, que debe ser combatido bajo el esfuerzo conjunto y no cada uno por su lado.

Las elecciones de hoy presentan tres candidatos que tienen las mayores opciones para pasar a la segunda vuelta. Según la ley electoral, solamente puede ganar en primera quien reciba el 50% más uno de los votos y eso parece inalcanzable para cualquiera, sobre todo para Gustavo Petro, representante de la izquierda y el gran favorito para, al menos en la primera jornada, triunfar con algo más del 40% de los votos. Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández, los dos otros serios aspirantes que responden a la derecha, tienen según las encuestas alrededor del 25%. Este último tiene un perfil más cercado a Donald Trump y Jair Bolsonaro. Muy atrás queda Sergio Fajardo, un candidato más del centro, pero que ha mostrado tal tibieza que perdió mucho del muy buen apoyo que tuvo en los comicios de 2018.
Petro ha modificado su discurso. Ya no es tan radical ni puede pensar, como ha sido tendencia en varios gobiernos de izquierda en la región, en la refundación del país, en elaborar una nueva Constitución. La que no ha mudado su discurso es la derecha.

La pregunta pertinente es si los votos de quien es el tercero puedan ser endosados para aquel que quedó segundo. Eso está por verse. En Colombia, la violencia de las guerrillas dejó un mal recuerdo, pero la crisis actual modifica muchas visiones.

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