Apoyo a los emprendedores

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Viernes 21 de febrero 2020

Aunque el empleo no se crea por decreto, la Ley de Emprendimiento ofrece el marco legal para que un negocio pueda desarrollarse y generar fuentes de trabajo, sobre todo para los jóvenes.

En un país donde la falta de empleo formal se ha convertido en un problema crónico, sobre todo para los jóvenes y las mujeres, la aprobación de la Ley de Emprendimiento es un paso adelante. Y no solo porque puede ayudar a la creación de nuevas fuentes de trabajo, sino porque al país le hace falta reconocer el valor del trabajo individual y colectivo, la innovación y el riesgo de lo que significa emprender un negocio desde cero.

La nueva normativa permitirá establecer las políticas públicas a favor de quienes deciden montar nuevos proyectos, grandes o pequeños, porque al final, todo suma.

Luego de la aprobación en la Asamblea, el envío del veto del Ejecutivo y la ratificación y allanamiento en varios puntos, la Ley de Emprendimiento quedó lista para su publicación en el Registro Oficial.

Es conocido que Ecuador es el país con la tasa más alta de emprendimiento en la región, aunque las personas que invierten en un nuevo negocio lo hacen más para sobrevivir. De ahí que la probabilidad de fracasar es alta: ocho de cada diez emprendimientos quiebran.

Pero sea por necesidad o porque de por medio hay un proyecto enfocado en las oportunidades que ofrece el mercado, ambos necesitan de un ambiente adecuado para que las ideas se conviertan en proyectos y luego en negocios prósperos.

La normativa recién aprobada en la Legislatura aborda varios temas que van en esa dirección: acceso a fondos estatales para capital semilla y de riesgo, líneas de crédito para emprendedores, regulación para los fondos colaborativos o ‘crowdfunding’ y modalidades de contratación de personal que respondan a la realidad de un negocio que recién empieza. También es importante la simplificación de trámites para la creación, operación y cierre de empresas.

Con la ley emitida empezará a correr el plazo para que el Ejecutivo promulgue el reglamento respectivo, lo que estaría en unos tres meses.

Aunque los empleos no se generan por decreto, una buena normativa ofrece el marco legal que un negocio necesita para nacer y desarrollarse.