La política también juega en la pandemia

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Miércoles 30 de diciembre 2020

La cuadrícula en la que se vive y se analizará este año que se va está marcada de modo definitivo y perverso por el coronavirus originado en China.

Su capacidad de contagio y el riesgo de muerte son tan fuertes que seguirán pesando por mucho tiempo, aun cuando se anuncien vacunas cuyos resultados tienen a las sociedades y a los individuos entre la incertidumbre y la esperanza.

La primera afectación, más allá de la salud de millones, se experimentó en los cambios de modos de vida, las nuevas formas de producción en encierro y restricciones severas -ahora hay zonas de confinamiento total nuevamente- y la pérdida de millones de plazas de trabajo.

El impacto llegó a la economía, la perforó y en ese tejido productivo que se presumía fuerte y en cuya fortaleza se construían las bases del predominio y las hegemonías mundiales, el virus también causó estragos.

El factor cambiante en atención a los impactos en salud pública, en desempleo y quiebra de miles de empresas, está en el mapa de la política.

El virus puso en el tablero de la geopolítica mundial nuevas estrategias de aproximación y apropiación del espacio de un mundo que no terminaba de reacomodarse y de salir de la bipolaridad de la Guerra Fría.

EE.UU. tambaleó por la terquedad de su líder para aceptar que el covid existe. El presidente
electo, por contraste, se vacunó de inmediato.

China, en cambio, se reubicó con sagacidad, y con una vacuna que está todavía por probarse, juega un nuevo papel. Lo mismo se puede decir con la Rusia de Putin y su ‘lanzamiento’ de la vacuna Sputnik V. Aunque todo esté en fases experimentales bastante cargadas de propaganda.

En el tercer mundo el impacto es mayor. Perú vio caerse un presidente y está en campaña electoral esperando la segunda ola del virus. Venezuela sigue devastada y ya no le alcanza a Maduro con acusar al imperialismo hasta de la pandemia.
Ecuador entra en campaña electoral con riesgo de más contagios y discursos poco claros respecto de la salud pública. La pandemia juega en el gran tablero y en los escaques pequeñitos.