De la excepción a una emergencia responsable

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Domingo 13 de septiembre 2020

A la medianoche termina el estado de excepción. Esto no quiere decir, de ninguna manera, el fin del riesgo.

La normativa nacional da paso a la asunción de tareas a cargo de los concejos cantonales y sus oficinas especializadas, en coordinación con el COE nacional, que sigue adelante.

Algunos aspectos claves serán entendidos dentro de las tareas que los cantones pueden asumir. Sin embargo, muchos no tienen condiciones.

En ese sentido, el pedido de la Asociación de Municipalidades del Ecuador parece muy sensato. Las movilizaciones debieran tener un esquema estándar en todo el país.

Si un municipio restringe o limita el uso de placas en determinados días, el problema será mayúsculo cuando arriben a esas ciudades automotores con placas de otras provincias.

La coordinación en la movilidad y la restricción es indispensable. Por ejemplo, en Quito el ejecutivo distrital decidió alternar en diferentes meses la circulación y la restricción.

Nadie ha pensado en lo que sucedería si viene un automotor de Ambato donde, por ejemplo, exista una habilitación de tal o cual placa y no pueda entrar a Quito por la restricción vigente ese día aquí.

Además, se debe evitar la congestión del transporte público para evitar contagios. Eso debiera estimular la utilización de autos privados.

Las cámaras de la producción han puesto el grito en el cielo por las medidas del alcalde Yunda y su equipo y van a recurrir a la autoridad judicial. Si el objetivo es la reactivación con prudencia, la coordinación y los acuerdos son indispensables.

Como bien se recuerda en nuestra entrevista central de hoy, si el estado de excepción ha concluido, eso no quiere decir para nada que la emergencia de salud haya pasado. Hay que mantener la distancia personal, la higiene, el uso de mascarillas, el respeto a los aforos y a las normas.

Los jóvenes que se mueven más pueden contagiar o ser agentes de contagio del coronavirus para adultos, mayores y vulnerables. Evitar las fiestas y aglomeraciones es cuestión de conciencia. La prioridad es cuidar la vida que todavía está en riesgo.