Corrupción, procesos y justicia

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Domingo 17 de noviembre 2019

El primer paso dado por el Consejo Nacional de la Judicatura constituye un gran mensaje al país.La depuración de un numeroso grupo de jueces de la Corte Nacional muestra las costuras de un sistema que la sociedad observa, critica y sufre, muchas veces por sus enormes carencias.

Es verdad que algunos magistrados han cuestionado el proceso de evaluación y a todos ellos les asiste el derecho a reclamos. Es el debido proceso, que durante tantos años se conculcó. Pero que quienes ejercían altos cargos donde la calidad intelectual, la formación académica, la ética y la hoja de vida -que debía ser impoluta- hayan mostrado deficiencias es un problema serio.

Jueces con calificaciones bajo el mínimo de excelencia, patrimonios desproporcionados y sentencias en matrices o que parecían redactadas en serie avergüenzan a todo el país.
Ahora el reto para el Consejo de la Judicatura es inmenso, proceder a elegir los mejores jueces temporales revisando con precisión de relojería las hojas de vida de los jueces provinciales, hacerlo en tiempo adecuado y proceder a completar las plazas de conjueces es una urgencia.

Luego se deberán establecer las bases de un concurso nítido, de calidad y excelencia. Primero para la Corte Nacional, luego para renovar las cortes provinciales y de igual modo y responsabilidad para fiscales.

Hoy mismo vemos cómo el nefasto plan para ‘meter las manos en la justicia’, para controlarla y ensuciarla, era un esquema premeditado que inducía a la impunidad, al abuso del poder y a los actos de corrupción que se van destapando por doquier.

Los graves casos sustanciados en la Corte Nacional, las triquiñuelas y dilatorias -más allá de los derechos y el indispensable debido proceso para la defensa- son la luz que guía las normas de una hoja de ruta para renovar la justicia, hacerla proba, capaz e independiente.

Los ecuatorianos estarán vigilantes de los juicios para que nunca más se promuevan, desde altas esferas, saqueos de fondos públicos y para que la justicia brille como puntal de la democracia y del estado de Derecho.