No es difícil hallar los buenos ejemplos ante el desánimo

Seguramente muchos pasaron con sus familias en el Día de la Madre. Y es muy probable que en algún momento, el país apareció como tema de conversación. Y es casi seguro que se sentía tal desilusión por cómo van las cosas, que prefirieron hablar de otros asuntos. Hay un profundo desencanto ante la crisis de valores que inunda a la política. Parece que no hay nada halagüeño.

Incluso se percibe un país a la deriva, sin viabilidad, entrampado en la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad en las calles y -peor aún- en discusiones bizantinas de los llamados a liderar el país. Hay una falta de ideales superiores para una gran mayoría que en realidad solo quiere una cosa: un trabajo digno.  

Sin embargo, hay momentos en que los ecuatorianos manifiestan con orgullo su sentido de pertenencia. No se los da la clase política, sino a sus deportistas y artistas. Ahora mismo, el país está volcado a ver qué hace Richard Carapaz en el ‘Giro’ italiano. Hay ilusión porque se sabe que un ecuatoriano hará todo lo posible y hasta lo imposible para ganar nuevamente una de las pruebas más importantes del ciclismo de élite.

No es el único. Aunque el furor por lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de Tokio ha pasado, hay deportistas de otras disciplinas que llenan de alegría a los ecuatorianos. Aunque es un deporte singular, Marlon ‘Chito’ Vera ha cumplido ese rol. Ahora, son varios los futbolistas que elevan el ánimo de muchos, como Moisés Caicedo, Pervis Estupiñán, Piero Hincapié y todos los de la selección que se clasificaron legítimamente al Mundial de Catar.

También aquellos que se dedican a las artes y a la cultura son motivo para sentir orgullo. Muchos lectores serios creen que Javier Vásconez, y más con su última novela ‘El coleccionistas de sombras’, merece el Premio Cervantes de Literatura. Y ahora en el cine, Javier Andrade ofrece un muy buen filme con ‘Lo invisible’. 

Hay muchos otros que, desde el anonimato, despliegan sus mayores esfuerzos por mejores días. Resulta una lástima que la imaginación, el talento y el tesón ante la adversidad de nuestros deportistas y artistas no se repitan en nuestra clase política.