Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Cuenca llega a sus 206 años de independencia con razones para celebrar su historia, pero también para valorar el peso que ha adquirido su economía ecuatoriana.
Cuenca ha construido un modelo particular de desarrollo basado en la diversificación con industria, comercio, turismo, servicios, tecnología y una importante economía popular y solidaria, que conviven y generan actividad mucho más allá de sus límites territoriales.
Las cifras ayudan a dimensionarlo. El Informe Local Voluntario de Cuenca calcula un PIB de 9 716 millones de dólares y destaca que Cuenca ha mantenido uno de los PIB per cápita más altos del Ecuador. Comercio, reparación de vehículos, transporte y almacenamiento representan el 28,7% de su estructura económica, mientras la manufactura aporta el 18,5%.
Esa vocación productiva tiene impacto nacional. Cuenca es referente en cerámica, neumáticos, línea blanca, muebles y sombreros de paja toquilla.
Un dato resulta especialmente revelador. Alrededor del 95% de su producción se comercializa fuera de la ciudad, sea en otras provincias o en mercados internacionales.
El comercio complementa esa fortaleza industrial y representa cerca de la mitad de las ventas de Cuenca. Pero la ciudad también ha aprendido a aprovechar otros activos. Su patrimonio, gastronomía, cultura y entorno natural han convertido al turismo en otra fuente relevante de ingresos y empleo. El Informe Local Voluntario estima un PIB turístico de aproximadamente 704 millones de dólares y unos 19 232 empleos vinculados al sector.
Hay otro motor que no puede quedar fuera y es la migración. El Banco Central registró un récord nacional de 7 729,5 millones de dólares en remesas durante 2025, equivalentes al 5,9% del PIB ecuatoriano. Azuay está entre las cuatro provincias que, junto con Guayas, Pichincha y Cañar, concentraron el 72,8% de esos recursos. Las estadísticas históricas del BCE han ubicado a Cuenca como el principal destino de esos flujos dentro de la provincia.
Las remesas sostienen hogares, consumo, vivienda y actividad comercial. El siguiente paso debe ser crear mecanismos que permitan canalizar una mayor parte de esos recursos hacia ahorro, emprendimiento e inversión productiva.
A sus 206 años, Cuenca tiene también tareas pendientes. Mejorar la conectividad vial y aérea, garantizar energía suficiente para la industria, fortalecer la seguridad y acelerar la transformación tecnológica son condiciones indispensables para mantener su dinamismo.
Cuenca ha demostrado que es posible crecer desde la industria, el comercio, el conocimiento, el turismo y el esfuerzo de quienes migraron.
El mejor homenaje a sus 206 años será construir las condiciones para que esa capacidad productiva siga generando empleo, inversión y desarrollo para todo el Ecuador.
Más editoriales de opinión aquí