El costo de la guerra golpeará a Rusia; también al resto

La invasión a Ucrania puede dejar al borde de la quiebra a Rusia debido a las sanciones económicas internacionales. Estas incluyen, entre otras cosas, la prohibición de adquirir productos rusos, la suspensión de operaciones de empresas en ese país, el cierre del sistema financiero occidental y el congelamiento de activos en el exterior.

Las estimaciones de bancos como Barclays o Goldman Sachs apuntan a una contracción de entre el 10 y 12% en el crecimiento económico de Rusia para el presente año, lo cual pudiera continuar en el 2023 si las sanciones se vuelven permanentes.

Se prevé que el impacto de las sanciones será mayor conforme avance el año, pero los ciudadanos rusos ya han sentido las primeras señales de la recesión: aumento de las tasas de interés y la devaluación de la moneda rusa, el rublo, lo que significará más pobreza. A inicios de año, 74 rublos equivalían a un dólar, actualmente está en 104. Las tasas de interés se encuentran en 20%, un nivel que no se había visto en casi dos décadas.

Para el Gobierno ucraniano, tres semanas de invasión han dejado daños materiales por 565 000 millones de dólares, los cuales espera cubrir con los recursos congelados a Rusia en el exterior.

Para Estados Unidos o la Unión Europea, el impacto de la guerra se está viendo en el encarecimiento de los combustibles, debido a que el precio del petróleo sigue sobre los 100 dólares por barril. También hay un impacto en los fletes navieros.

En un mundo globalizado e interconectado, las sanciones económicas a Rusia tienen efecto en países que están geográficamente lejos de la zona de conflicto. Ecuador es uno de ellos y ha salido golpeado por la guerra a través de menores exportaciones de banano, camarón, flores o pescado.

Hay que considerar que Rusia y Ucrania son actores importantes en el suministro global de trigo, maíz, aceite de girasol, fertilizantes, cuyos precios han aumentado el último mes. Eso significa que los países importadores de esas materias primas deberán pagar un precio mayor, es decir, la factura de la guerra también les llega a través de una mayor inflación.