La Celac busca concretar la integración en medio de nuevos desafíos

Este 24 de enero de 2023 está prevista la realización de la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) en Buenos Aires (Argentina). Participarán representantes de 33 países de la región, incluidos 15 jefes de Estado.

El presidente de Brasil vuelve a una cita del organismo que él ayudó a fundar en 2010. Lula da Silva se ha mostrado activo y anunció previamente la creación de una moneda regional común, con el apoyo del presidente argentino, Alberto Fernández.

El proyecto no es nuevo y se remonta, al igual que otros como el Banco del Sur, a una la época en que Lula y otros mandatarios de tinte progresista gobernaban en América Latina con la idea de transformar el hemisferio.

En la parte política, la situación actual es similar a lo que ocurría a finales de la primera década de este siglo: países como Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Honduras y Cuba tienen gobiernos considerados de izquierda, a los que se han sumado otros como México y Colombia.

Ello, dejando de lado que la casi completa alineación ideológica que se vivía en aquellos años ha dado paso a diferentes versiones de progresismo, además de ciertas tensiones existentes entre los gobiernos de la región actualmente.

En lo económico, sin embargo, el panorama es distinto a los años en que las materias primas latinoamericanas eran pagadas a buen precio por una China en pleno crecimiento. Y esto llenaba las arcas de Chávez, Correa, Morales, Lula y la pareja Kirchner, entre otros, haciendo posible que ejecutarán programas sociales.

Hoy, la crisis derivada de la pandemia del covid y la guerra en Ucrania lastran la economía mundial, lo que hace difícil repetir el "milagro" progresista de inicios del siglo. De hecho, a pesar del optimismo mostrado por el propio Lula, los analistas ven difícil que Brasil reedite el crecimiento de sus dos períodos presidenciales anteriores.

Así, queda la duda, por un lado, de que si en la época de bonanza no se concretaron esos proyectos de integración económica, cómo se los podría ejecutar en las actuales circunstancias.

Pero otra visión de las cosas apunta a que en la actual crisis, la integración regional puede ser la única alternativa para, al menos, paliar la situación. Y en ese marco, una moneda común y un banco regional de inversiones no solo no serían mala idea, sino también una necesidad.