América Latina, al vaivén de procesos electorales

Un total de 34,3 millones de electores en Argentina están habilitados para acudir este domingo a las urnas, en unas elecciones legislativas que renovarán escaños de la Cámara de Diputados y también del Senado.

En medio de una economía deprimida por los efectos que ha dejado la pandemia, el gobierno de Alberto Fernández intenta mantener su hegemonía, aunque la oposición gana espacio y cuenta con apoyo de la población, según las encuestas. Sería una derrota para el oficialismo.

Noviembre es un mes que determina el futuro político de cinco países de la región. Tras los polémicos comicios efectuado en Nicaragua, con un cuestionado triunfo electoral de Daniel Ortega, además de las legislativas de Argentina se alistan procesos en Venezuela, Chile y Honduras.

En Venezuela, el domingo 21 se escogerá a los gobernadores, alcaldes y legisladores. Como ha sucedido en otros comicios, esta ocasión se repiten las críticas internacionales y de la oposición, por el dominio del oficialismo en las estructuras del Estado.

El día que los venezolanos acudan a las urnas, también se realizará la primera vuelta de la elección presidencial en Chile; luego se definirá quién es el nuevo mandatario en un balotaje, el 19 de diciembre.

Se consideran las elecciones más polarizadas desde el retorno de la democracia en 1990, tras el malestar social que se expresó hace dos años y condujo a la instalación de una Asamblea Constituyente y que prepara otra constitución. Dos posiciones extremas de izquierda y derecha tienen la preferencia de los electores y ese escenario advierte un período de gobernabilidad complejo.

Honduras cierra el ciclo de noviembre con elecciones presidenciales el día 28, deslucidas por acusaciones de fraude y supuestos vínculos del Presidente con el narcotráfico, investigados en Estados Unidos.

Los procesos electorales en la región y sus resultados van a permitir analizar cómo van a seguir la democracia y la gobernanza en la región. Los efectos derivados de la pandemia han elevado las desigualdades y esa situación activa el malestar.