
Ecuador probablemente nunca construirá un competidor de ChatGPT con recursos propios. Sin embargo, esto no significa que deba quedarse fuera de la revolución de la IA. Una estrategia mucho más realista la plantea el Banco Mundial en el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La Promesa de la Inteligencia Artificial, donde se presenta una evaluación integral del impacto de la IA con énfasis en las economías de países en vías de desarrollo.
En este informe se hace un planteamiento bastante inesperado: los países del Sur Global (donde se ubica Ecuador) podrían tener más que ganar y menos que perder en el mundo de la IA. Sin embargo, esta oportunidad será posible solo si los países hacen la tarea requerida de forma correcta.
El Banco Mundial estima que aproximadamente 4,5 % de los empleos de las economías de ingresos bajos y medios están expuestos a automatización por IA generativa, frente a 14,2 % en los países de ingresos altos. Al mismo tiempo, estima que la IA podría aumentar significativamente la productividad en el 16,2 % de los empleos de las economías en desarrollo, cifra relativamente cercana al 18,7 % de las economías de ingresos altos.
Estas cifras dan paso al hallazgo más importante que arroja el Informe del Banco Mundial: los países en vías de desarrollo tienen una gran oportunidad en el mundo de la IA a través del desarrollo de IA de pequeña escala.
En la IA de pequeña escala el objetivo no es construir otro ChatGPT sino desarrollar algoritmos relativamente simples y enfocados en la solución de problemas específicos. Por ejemplo, se puede desarrollar una IA que pueda detectar, a partir de una fotografía tomada con un celular, lesiones cutáneas que podrían requerir evaluación médica.
El desarrollo y ejecución de modelos de IA de pequeña escala puede realizarse en computadores de uso cotidiano o inclusive en dispositivos móviles como teléfonos celulares y usando pocos datos. Esto contrasta enormemente con los grandes centros de cómputo e ingentes cantidades de datos que se requieren para desarrollar modelos de IA generativa como ChatGPT.
De la misma manera, el costo para desarrollar y desplegar modelos de IA de pequeña escala es dramáticamente menor que el costo de la IA generativa. Crear un modelo de IA de pequeña escala podría estar en el orden de las decenas de miles de dólares o incluso menos, mientras que desarrollar un modelo de lenguaje de gran tamaño como ChatGPT se estima que cuesta decenas de millones de dólares.
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El informe del Banco Mundial recomienda usar los modelos de IA de pequeña escala para resolver problemas específicos de los países en vías de desarrollo, los cuales no son resueltos o son resueltos parcialmente por los modelos de IA generativa. Hay que recordar que el principal mercado de la IA generativa son los países del Norte Global.
En Ecuador, por ejemplo, se podrían desarrollar sistemas de IA especializados para mejorar cultivos de hortalizas, flores y brócoli en la Sierra; apoyar la producción de banano y pitahaya en la Costa; o detectar tempranamente problemas sanitarios y productivos en el sector camaronero.
En este escenario, el Banco Mundial está plenamente consciente de que inclusive soluciones simples de IA pueden estar, en algunos casos, lejos del alcance de los que las necesitan. Esto puede ocurrir porque algunos potenciales usuarios no tienen la tecnología requerida para su uso, no tienen acceso a internet o energía eléctrica, o simplemente no tienen el conocimiento básico para su operación.
Para superar estas dificultades se plantean dos alternativas. La primera es desplegar la solución para quienes tengan la capacidad plena de usarla directamente, y la segunda es entregar a los usuarios que tienen limitaciones de acceso a los sistemas de IA la información que producen estos sistemas de manera que también puedan gozar de sus beneficios.
Para desarrollar IA a pequeña o gran escala se requieren tres elementos mínimos: conocimiento, equipo de cómputo y datos. Para que el equipo de cómputo funcione, también se necesitan energía eléctrica y conexión a internet.
Los países en vías de desarrollo como Ecuador deben tener estrategias nacionales y destinar los recursos necesarios para disponer de estos elementos esenciales, los cuales en el caso de la IA de pequeña escala no involucrarán costos exorbitantes como los asociados a la IA generativa. Sin embargo, hay que tener presente que se requieren recursos mínimos para su desarrollo, voluntad política y sobre todo visión.
Otro requisito indispensable para que los sistemas de IA de pequeña escala sean útiles es que sus potenciales usuarios puedan y sepan cómo acceder a los mismos. Esto requiere que los usuarios dispongan de computadores o celulares, conexión a internet y energía eléctrica, y capacitación mínima en el uso de las TIC.
Desarrollar IA a pequeña escala, a pesar de que no es tan compleja como la IA generativa, también toma tiempo. Mientras tanto la recomendación es capacitar a la población para que pueda usar y sacar provecho a los sistemas de IA generativa que están disponibles.
El siguiente paso es transformar la IA generativa, que es de propósito general, en soluciones específicas que sirvan para resolver los problemas particulares de los países en vías de desarrollo, y el tercer paso es desarrollar IA de frontera.
El informe del Banco Mundial plantea una alternativa clara para que países como Ecuador desarrollen y usen IA para su progreso. Sin embargo, hay requisitos mínimos que se deben cumplir, los cuales requieren de recursos económicos, voluntad política y visión.
Esta es quizá la última oportunidad que tenemos sobre la mesa para no quedarnos rezagados mientras otros países avanzan a velocidad de rayo. La decisión está en manos de nuestros líderes: ¡ojalá despierten!