Diabetes: Lo imprescindible para cuidarte todos los días.

Cuidar la diabetes va más allá de controlar la glucosa: la prevención diaria es clave para evitar complicaciones y preservar la salud.

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“ Tener diabetes no es solo controlar la glucosa, la prevención en otros órganos debemos cuidar los ojos, riñones, corazón, dientes, músculos, piel y, especialmente, los pies. Gran parte de esta prevención comienza en casa con hábitos sencillos que podemos incorporar todos los días.

Cuando una persona tiene diabetes suele pensar primero en la glucosa: cuánto tengo en ayunas, cuánto después de comer o cómo salió mi hemoglobina glicosilada. Es verdad que si importa, pero queremos llegar a los años viendo bien, caminando con nuestros propios pies, conservando nuestros riñones, corazón, dientes, músculos y nuestra independencia. Y muchas de esas complicaciones podemos prevenirlas o detectarlas temprano con cosas bastante sencillas.

Empieza por tener un glucómetro y un tensiómetro en casa si tu tratamiento requiere automonitoreo y aprende cuándo utilizarlo, no necesitas medirte diez veces al día sin motivo; la frecuencia depende del tratamiento, especialmente si utilizas insulina o medicamentos que pueden producir hipoglucemia. Aprende también a reconocer una glucosa baja y lleva una fuente de azúcar de acción rápida si tienes riesgo de hipoglucemia, cuando salgas, acostúmbrate a llevar un tomatodo con agua. Tener agua disponible parece algo pequeño, pero facilita mantener una buena hidratación, especialmente durante días calurosos, ejercicio o cuando pasarás varias horas fuera de casa.

Tus pies merecen atención, después del baño revisa plantas, talones, uñas y entre los dedos, busca heridas, ampollas, callos, grietas, cambios de color o zonas inflamadas. Algunas personas con neuropatía pueden perder sensibilidad y lastimarse sin darse cuenta. Ten una toalla limpia destinada para tus pies, sécalos muy bien, especialmente entre los dedos, y si la piel está reseca utiliza crema hidratante en las zonas secas, pero no entre los dedos. No cortes los callos con cuchillas, evita caminar descalzo y utiliza zapatos cómodos. Al menos una vez al año deben revisarte la sensibilidad, los pulsos, la piel y posibles deformidades de los pies; si ya existe neuropatía o una lesión, los controles deben ser más frecuentes.

Aunque veas perfectamente, no olvides al oftalmólogo, la retina puede comenzar a dañarse sin producir síntomas, tampoco esperes a sentir molestias para revisar tus riñones: la creatinina, el filtrado renal y la albúmina en orina permiten detectar cambios cuando todavía podemos actuar. Con el corazón ocurre algo parecido, conoce tu presión arterial, colesterol, peso, cintura y riesgo cardiovascular. No todas las personas con diabetes necesitan ir rutinariamente al cardiólogo o hacerse pruebas cardíacas cada año, pero sí necesitan que su riesgo cardiovascular sea evaluado y derivarse cuando exista una indicación.

También quiero que mi paciente conserve músculo, no basta con bajar kilos ya que con la edad, el sedentarismo y durante algunas pérdidas importantes de peso podemos perder masa y fuerza muscular. Incluye alimentos que ayuden a cubrir tus necesidades de proteína: huevos, pescado, pollo, carnes, yogur griego natural, leche, queso, chochos, lentejas, fréjol y otras legumbres. A esto debemos sumar actividad física y ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, adaptados a cada persona. El nutricionista puede ayudarte no solamente con el peso y la glucosa, sino también a revisar la calidad de la alimentación y si estás consumiendo suficiente proteína y fibra.

La boca también forma parte de la diabetes. Cepíllate correctamente, utiliza limpieza interdental y visita al dentista periódicamente, encías que sangran, inflamación, dientes flojos o infecciones no deberían normalizarse. En las mujeres tampoco debemos olvidar los controles ginecológicos habituales, el tamizaje correspondiente a la edad y, si existe deseo de embarazo o en la menopausia, planifícalo con tu equipo médico.

Mira también tu piel, si está reseca, hidrátala diariamente con una crema adecuada y presta atención a grietas, heridas, hongos o infecciones. Si utilizas insulina, revisa también las zonas donde te inyectas y rota los sitios de aplicación. Si tienes caspa persistente, dermatitis, psoriasis u otro problema del cuero cabelludo, utiliza el champú recomendado por tu dermatólogo en lugar de probar productos continuamente por publicidad o redes sociales.

Salir, caminar y mantenerse activo también ayuda. La exposición solar participa en la producción de vitamina D, pero no necesitamos exponernos durante horas ni buscar el sol intenso. Aprovecha actividades al aire libre de forma prudente y recuerda que la exposición solar excesiva aumenta el daño de la piel. En días de radiación intensa utiliza gorra o sombrero, gafas con protección UV, ropa adecuada, sombra y protector solar. Si existe deficiencia de vitamina D, debe evaluarse y tratarse; tomar más sol no sustituye el tratamiento indicado.

Y hay algo que muchas veces dejamos para después: las vacunas. Una persona con diabetes debe mantener actualizado su esquema según edad, antecedentes y recomendaciones locales, incluyendo vacunas como influenza, neumococo, COVID-19, hepatitis B, tétanos/difteria/tosferina, herpes zóster y otras cuando correspondan. La prevención de una infección también forma parte del tratamiento de la diabetes.

Al final no necesitamos convertir nuestra casa en un hospital. Necesitamos crear pequeñas rutinas: tener glucómetro cuando esté indicado, agua disponible, revisar los pies, utilizar zapatos cómodos, hidratar la piel, cuidar los dientes, comer suficiente proteína, hacer ejercicio, protegernos del sol, mantener las vacunas al día y cumplir los controles de ojos, riñones y corazón.

La diabetes no se cuida únicamente el día de la consulta. Se cuida cuando escoges tus zapatos, cuando miras tus pies después del baño, cuando llenas tu tomatodo antes de salir, cuando haces ejercicio, cuando eliges mejor tu comida y cuando cumples un control aunque todavía te sientas bien. Prevenir siempre será mejor que llegar cuando la complicación ya apareció.