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Cuando aún no se sabe quién presidirá la Jefatura de Estado en el Perú, la realidad reclama la atención al sector informal y vulnerable, que es la mayoría de su población. Sea Roberto Sánchez que representa a ésta o Keiko Fujimori, que encabeza una familia perseverante por alcanzar nuevamente el poder, deberán enfrentar a la inseguridad incesante de la población extorsionada y a la delincuencia organizada que trafica drogas y explota la minería metálica ilícitamente.
Ambos tienen el discurso del orden como prioridad política. Pero la situación actual se presenta con movimientos políticos muy fraccionados, dispersos, sin organicidad partidaria, que ordenar con visión pluralista hacia un destino democrático puede ser una misión casi imposible.
Mas, actualmente Perú cuenta con recursos que han sustentado la buena macroeconomía, pues sus exportaciones se multiplicaron por 10 en este siglo, llegando a 90 mil millones de dólares y sus importaciones 57 mil millones de dólares. Su estricta disciplina fiscal y la estabilidad de su moneda, dio certidumbre durante 25 años para las grandes inversiones en nuevas producciones de alimentos de exportación, mayor extracción de minería metálica, turismo rentable de extranjeros, infraestructura de comercio exterior e industrialización con procesos de mediana tecnología.
Las grandes obras de infraestructura que han traído agua andina para regar los inmensos desiertos, impulsaron decisiones para modernizar la logística como la construcción del puerto muy grande de Chancay, que disminuye los tiempos de llegada a los mercados del Lejano Oriente, donde viven 2 mil millones de habitantes.
Como la democracia está siempre por construir, quien gane deberá cogobernar con la oposición para disminuir la desigualdad social, con grandes inversiones en salud pública y educación, para aquietar la turbulencia popular proveniente de las zonas rurales, que no ha sido entendida por el descuido y la dispersión de la sociedad limeña que no olvida los tiempos virreinales. En todo caso debemos desear que nuestro vecino del Sur camine hacia un destino de paz y progreso, considerando la complementariedad de los dos países, la geografía que nos dio Dios y la Historia que hacen los hombres.