La despedida de Alfonso

Después de 56 años de trabajo continuo, Alfonso Espinosa de los Monteros se retira de “Televistazo.

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

Después de 56 años de trabajo continuo, Alfonso Espinosa de los Monteros se retira de “Televistazo”. Sus razones son “muy simples y muy poderosas”. Dijo: “He cumplido 81 años de edad y ahora doy paso a los magníficos jóvenes periodistas de Ecuavisa”. Alfonso fue la voz más autorizada de los medios de comunicación por años. Hace tiempo escribí:

“Hay gente que se pasa la vida tratando de entrar en el libro Guinness de los records pero no lo logra. Hay otros que llegan a él sin querer, porque se destacaron de una u otra manera excepcional en su oficio. Alfonso Espinosa de los Monteros no se “palanqueó” alcanzar un espacio en ese ícono de lo excepcional, pero llegó a batir un record mundial por haberse convertido en el presentador de televisión con más extensa presencia en el mundo.”

Pero la carrera de Alfonso no ha sido solo de resistencia. En su larga trayectoria ha realizado su labor profesional con responsabilidad, credibilidad y buen criterio. No ha sido, ni mucho menos, un “lector de noticias”, sino un periodista que sabe lo que presenta y lo hace con equilibrio, lealtad a los hechos y necesaria dosis crítica en su inconfudible estilo. Alfonso es un privilegiado testigo de su tiempo.  En sus “Memorias” de dos tomos cuenta su vida y ve al país desde inicios de los sesenta. Narra los acontecimientos tratando de ser fiel a la realidad, dando su visión de ella.

Al despedirse, con la voz entrecortada agradeció a todas las personas presentes en su larga carrera y afirmó que se retira del canal en las mejores relaciones. Dio “un inmenso gracias, de todo corazón, a este público tan leal que me ha apoyado en todo momento y que me ha manifestado su cariño.”

Alfonso está acostumbrado a las bromas sobre su larga trayectoria y las celebra. Hasta dijeron que hizo un repotaje sobre el Arca de Noe, o que tenía la edad de la reina de Inglaterra. Ahora tenemos que acostumbrarnos nosotros a no verlo todos los días, pero quizás asome de vez en cuando para darnos buenas noticias, que tanta falta hacen.