Ileana Almeida

En defensa de la wiphala

Al comienzo el hombre de los Andes asoció el arco iris con algo digno de temor, lo llamaron kuychi en quechua y se pensó que se introducía en los seres humanos para causar males y zozobras. Quizás, se empezó a llamar wiphala cuando recibió forma de imagen, se la figuraba con la forma de serpiente de colores blanco, amarillo, verde, rojo y negro que salía del inframundo acuático y llegaba al cielo. De este modo se la ve en el antiguo tejido de una chuspa (bolso para la coca), de Tiahuanacu (1500 a. c- 1100 d.c.), conservada en el museo Julio Marc de Rosario.

De una época más tardía son las imágenes zigzagueantes y de varios colores que aparecen en algunos keros (vasos ceremoniales incas). En sus pinturas se ven guerreros portando la wiphala de formato cuadrado, con un diseño de cuadros sucesivos como en una cinta. G. Choque Condori la rediseñó como dos wipahalas unidas y ahora es símbolo oficial de Bolivia. En la
época de la Colonia, curiosamente, aparecen pinturas de ángeles cristianos llevando colgada de sus brazos la wipahala como imagen conceptual de seres que traen mensajes del cielo por encargo de dios.

Otra versión de la wiphala es la bandera-estandarte real inca de franjas horizontales imitando muy de cerca al arco celeste. Bernabé Cobo que tenía como informante al noble inca Alonso Tupa Atau, describió la unancha de la nobleza como una “banderilla cuadrada que iba puesta en el remate de un asta larga, y en la que pintaba cada rey sus armas y divisas porque cada uno las escogía diferentes, aunque las generales del linaje de los Incas eran el arco celeste y dos culebras tendidas a lo largo”.

En la gran rebelión de 1780, su líder Tupac Amaru II, tenía en su casa una réplica del pendón que había sido de sus antepasados incas de la época del poder oficial. Sobre el fondo carmesí (rojo inca) aparecían dos serpientes ondulantes y refulgentes que se elevaban hacia las alturas, de cuyas fauces salía a manera de puente el arco iris entre ellas la mascaypacha (tocado real) y sobre todo el espacio, la figura del Sol. Los símbolos, ya no representaban a la época clánica de cultos antiguos, sino al poder solar de los incas.

Estudios científicos sobre la utilización de los símbolos de la serpiente, el agua y el gobernante, en muchas culturas, muestran la triada como perteneciente a épocas históricas avanzadas, propia de sociedades “hidráulicas”, cuya economía, como es el caso del Tahuantinsuyo, estuvo basada en irrigación artificial. En el pendón de los incas se inspira la wiphala actual, que se convirtió en el símbolo del Cuzco.

El mal trato e irreverencia que se han dado a la wipahala en Ecuador, Perú y Bolivia, en los últimos tiempos, es prueba de lo mal que se conoce la realidad de los países y sus pueblos. La historia reducida a la de los Estados nacionales tiene consecuencias desastrosas en la conciencia de la gente, la empuja a desechar las raíces indígenas, y a asumir intereses nacionales estrechos y prejuiciosos.

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