Juan Esteban Guarderas

Gato por 1 000 liebres

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Viernes 18 de diciembre 2020

Es una estafa el Estado que ahora tenemos, la Constitución, nuestra “soberanía”. ¿Lo dudan? Propongo contrastar dos realidades.
Primera realidad, el artículo 5 de la Constitución dice “No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras.” En cualquier país, los primeros artículos constitucionales definen – evidentemente – lo prioritario. En Argentina el artículo 5 instaura el modelo federal, en Brasil la igualdad de ante la ley, en Colombia el reconocimiento de los derechos fundamentales.

A continuación se esclarece el por qué nos es tan importante el tener el Ecuador despejado de fuerzas militares extranjeras, por ejemplo, las estadounidenses, por ejemplo, en Manta. En septiembre de 2018 se descubrió una tonelada de droga en la Base Aérea de Manta. Se describió a la Base como un centro de acopio; obviamente desmentido por el Ministerio de Defensa y las FF.AA. En junio de 2019 se apresó a Eduardo L., ex subdirector de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) en la época de Rafael Correa, porque las avionetas de su empresa, Sky Jet Elite Corp, estaban siendo incautadas por la DEA por traficar droga a EE.UU. Esta empresa operaba, ¡oh sorpresa!, desde Manta también. En agosto de este año, la Policía aprehendió 400 paquetes, en – redoble de tambores – Manta.
Cuando Correa nos decía que era una vergüenza, un servilismo, una sumisión el tener una presencia militar estadounidense en Manta, ¿cuál era su motivación real? La presencia de los extranjeros implicaba un influjo de dinero y una dinamización de la economía local. ¿Nos dolía tanto en el ego su presencia? ¿Era algo tan grave, como para ser una de las principales prioridades del país?

Yo creo que había otro motivo. Yo creo que Manta era un lugar estratégico para un tipo específico de comercio. Yo creo que se inventaron el discurso romántico de nuestra soberanía herida, para despejar la cancha. Yo creo que nos vendieron gato por liebre.

Luego, en el 2009, se destaparon irregularidades que presumían que través de Chauvin y los Ostaiza se había financiado la campaña de Correa por las FARC. Cuando fue el bombardeo en Angostura, el presidente Uribe decía que encontraron en los computadores vínculos con quien denunciaba lo terrible de tener una base americana en Manta y lo constitucionalizó. ¿Coincidencias?

Hace días tuve la posibilidad de conocer el Centro Cívico Ciudad Alfaro, también en Manabí. Allí donde se incluyó el artículo constitucional. El lugar – adornado con bustos deformes “de Eloy Alfaro” pintados con dorado – símbolo de la nueva patria, abandonado, con baños de gasolinera de carretera. No nos vendieron gato por liebre, mucho peor.