Ileana Almeida

Los Ai’Cofanes

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Viernes 09 de octubre 2020

El cronista Fernando de Montesinos escribe sobre los cofanes: “… el inca (¿Tupac Yupanqui?) envío expediciones a explorar la región oriental, entrando por los Cofanes, llamados también Quijos”. Que cofanes y quijos conformaban un solo pueblo es algo que no se sabe con certeza, aunque ambos colindaban en las vertientes andinas y en la selva amazónica. Los incas se “espantaron” con esa naturaleza tan extraña para ellos y poco incursionaron por ahí. Algunos misioneros cristianos pagaron con su vida el intento de establecer enclaves en el territorio cofán, o como ellos se llaman ahora: A’i cofán.

En lo fundamental, los Estados nacionales de los países amazónicos se han desentendido de las políticas y acciones aplicadas a los pueblos originarios. Los cofanes no ha sido la excepción. Las compañías caucheras y madereras han explotado sin contemplaciones, desde el siglo XIX, los recursos naturales. La población cofán ha disminuido en Ecuador. En Colombia sobreviven asediados por los negocios de la coca, el petróleo y los conflictos armados. Ya han perdido la mitad de sus tierras, mientras el mercado y el capital se globalizan. Mas, hay que destacar que en el vecino país se ha reconocido la sabiduría botánica y ecológica de los cofanes, al punto que desde hace varias décadas existen dos institutos dedicados a investigar y aplicar esos conocimientos más que seculares. Uno es la fundación Zio a’i, cuyo origen y misión es fortalecer el conocimiento ancestral y legar a la humanidad conocimientos y saberes de los médicos indígenas. Otro es el que lleva adelante el Instituto de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, con la asesoría de sabios indígenas.

De manera inconsulta Correa puso en marcha en la comunidad Dureno, a orillas del río Aguarico, un poblado semiurbano bautizado de Comunidad del Milenio como “compensación” a los perjuicios causados por un pozo de Petroecuador. Pero las casas se sitúan muy próximas, aunque bien se sabe que las familias cofanes necesitan de la vastedad del espacio selvático para cazar, alimentarse y curarse. Muchas de ellas han abandonado esas casas y han regresado a la selva. El río quedó contaminado y sin peces.

La lucha por el territorio de los cofanes y de otros pueblos de la provincia de Sucumbíos ya dura mucho tiempo. Han debido soportar por décadas un enredado litigio contra las petroleras Chevron-Texaco causantes de un daño ambiental tan grande que el New York Times calificó como la mayor catástrofe de la industria petrolera.

La cultura cofán sigue siendo muy interesante y el culto al dios Chiga renueva la ilusión de escuchar un relato siempre vivo: “Al principio no había nada, solo Chiga existía; creó el Sol y la Luna de rostro brillante que tiene dos estrellas como ojos; hizo nacer las plantas y los animales, y al final dijo: -Es la hora de llamar a la gente. La llamó con un grito. Salieron de la nada unas personas adornadas con plumas coloridas y fragantes flores. Dijeron: nosotros somos los Cofanes. El Sol y su esposa la Luna, se desplazan por el cielo en una canoa y lo recorren una vez por día iluminando el universo”.Se reconocer en este mito aun cercano, las lejanas creencias de civilizaciones occidentales.